14 octubre, 2005

Ideas preconcebidas

Cuando sólo estaban en mi cabeza y no formaban parte del mundo real tenía las ideas muy claras de cómo quería que fuesen mis hijos, básicamente: felices y buenos.

Lo de felices, es obvio, ¿qué madre no quiere eso? Pero lo de buenos se ha ido matizando con los años. Resulta que en el mundo real, bueno, puede llegar a confundirse con: tonto, soso, vulgar, mediocre, aburrido, gili…

Ahora estoy buscando un adjetivo algo mejor que bueno y que complemente feliz.

La verdad es que aquella familia idílica que vivía dentro de mi cerebro tiene poco parecido con la que formamos mi marido, mi hijo, mi hija y yo.

Me gustaban los desayunos familiares de Heidi y su abuelo, con el pan caliente, la leche recién ordeñada y la alegría poco contenida de aquella adorable niña.

En mi casa los desayunos son: ¡La leche está demasiado caliente! ¡Yo no quiero bocata! ¿Dónde están mis cereales, quién se los ha comido?
¿Queréis dejar que mis neuronas se despierten sin sufrir un colapso?

No hablemos ya de los paseos por el pueblo a la puesta del sol, mi marido y yo cogidos de la mano y mis dos hijos (que a pesar de ser niño y niña se entienden de maravilla y son dos grandes amigos) caminan delante de nosotros manteniendo una alegre conversación...

- ¡Tú eres tonta, niña!
- Pues ¡anda que tú!
- Te crees todo lo que te dice cualquiera.
- Cualquiera no, a ti no te creo.
- ¿Lo ves? ¡Eres imbécil!
- Tú más.

Soy madre de vocación, quiero decir que siempre me gustaron los niños, siempre, incluso ahora que tengo dos armando barullo en casa. Y si algo he aprendido en estos doce años ejerciendo (es la edad del mayor, la niña tiene nueve) es que nada será como tú imaginabas. Eso es bueno. Le da emoción y atractivo al asunto.

Sólo espero no haberme equivocado en una cosa.
En lo de que sean felices.
Eso es innegociable.

2 comentarios:

Carolina dijo...

Niñas y mujeres:
Como habrán -o no- leído en los comments del blog de Verónica, yo no tengo hijos. La única razón por la que estoy aquí es porque ella pensó que los tenía y me invitó a participar.
Supongo que me divirtió la idea de que alguien pensara que yo podía ser mamá de una persona, y aún luego de develar que no lo soy, insistí en participar. Pero la realidad es que luego de pensar varias semanas que postear aquí, caí en la irremediable conclusión de que voy a estar siempre fuera de tono, porque no tengo la mas remota idea de lo que debe ser tener un vínculo así.
No soy mamá y no voy a serlo en mucho tiempo, porque no puedo cuidar de nadie más que yo. Y esta verdad, me aleja de toda posibilidad de contacto con un blog así, por más ganas que tenga.
Así que voy a seguirlas desde los comments, leyendo e imaginándome el día en que me pase a mi.
Cariños
Best

Verónica Sukaczer dijo...

¡Feliz primer post, Antonia!
A mí me pasa exactamente lo mismo. Yo siempre quise desayunar al estilo yanquee, como se ve en la tele: todos sentados a la mesa y juntos. Pero no, acá hacemos la leche corriendo, y los chicos la toman en MI cama, mirando sus cinco minutos de dibujitos antes de que los corra para ir a la escuela. Y luego armo un paseo para ellos y pienso que va a salir fantástico, y lo que recibo en general es: "yo no te pedí venir acá". Pero los amamos igual.

Best: respeto tu decisión, y espero que nos acompañes desde esta ventanita. Cariños