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22 marzo, 2011

SOY MAMÁ, SIEMPRE MAMÁ

Inicié este blog, en el 2005, porque buscaba un espacio donde contar lo que me sucedía como mamá. Necesitaba compartir el amor infinito, absoluto hacia los hijos, pero también el deseo de dejar de verlos durante algunas horas, unos días, una semana. Lo hice, lo pasé bien, invité a otras mamás y a otros papás a sumarse. Se sumaron.

De a poco fui dejando de escribir. Mis hijos crecieron, los problemas también se agrandaron y ya no había "anécdotas graciosas" para compartir con los demás.

Quién iba a decir que iba a regresar a hablar de hijos... ¡profesionalmente! De los míos y de los de todos los demás. Y como a mí me gusta: con humor, desenfado, libertad.

Así que sí, sigo escribiendo sobre hijos, pero lo hago en la página web de los pañales Huggies, bajo el título SOY MAMÁ .
Pasen y lean.

14 diciembre, 2009

TIPS PARA MADRES

Hace 11 años que soy mamá del de 11. Y hace 8 y medio que soy mamá del de casi 9. En los últimos tiempos ya no necesité hablar de ellos (escribí por última vez aquí en octubre de 2008), aunque por supuesto siguen siendo mi prioridad cada día de mi vida. Sin embargo, regreso para aquí para dejar constancia de las cosas que aprendí y que no están en ningún libro. Espero que les ayude a superar algunos momentos, a sentirse acompañadas o, por lo menos, a saber que no son las únicas que alguna vez pensaron en lanzar a los niños por la ventana.

1- Ponerles a mis varones nombres que empiezan con la misma letra fue una absoluta casualidad que resultó practiquísima. Comparten sus iniciales y por lo tanto se puede imprimir una sola serie de cintas de identificación, tarjetitas personales, etiquetas de libros, y todo pareciera que es de ambos.

2- Nunca he visto a un adulto de 30 que no sepa atarse los cordones de los zapatos. Por lo tanto, no vale la pena pasar horas y horas tratando de enseñárselos. Alguna vez lo harán.

3- Igual: no hay chico de 15 neurológicamente sano que no sepa caminar o hablar. ¡El pibe lo va a hacer cuando le llegue el momento!

4- El exceso de estimulación durante la primera infancia provoca exceso de hiperactividad durante la segunda. Lo sé por experiencia. ¡Dejen a los chicos en los cochecitos y no les den tanta pelota!

5- No vale la pena gastar dinero en la ropa de los chicos. Bajo ninguna circunstancia. Ni aunque tengan una fiesta importantísima. Gasten en ustedes, me lo van a agradecer.

6- El día que al chico no le guste la comida, ¡que no coma! Ningún chico con comida sobre la mesa o en la heladera ha muerto de hambre.

7- La tele, la play-station, la wii y la compu son nuestras grandes compañeras. Yo no sé qué haría sin ellas.

8- Las maestras no siempre tienen la razón. Los médicos tampoco. Los terapeutas menos que menos. La única que sabe siempre qué pasa realmente sos vos. Confía más en tu propio criterio y menos en los consejos de quienes no están todo el día con tu hijo/a.

9- Hoy se tiende a acusar de patológico casi todo comportamiento normal infantil. Los chicos hacen maldades y se divierten con ello; no pueden estar todo el tiempo quietos; no quieren prestar sus cosas como yo no quiero prestar mi nueva netbook; no les gusta que los manden; se pelean con quienes pueden. ¡Igual que lo hizo la humanidad durante todo este tiempo!

10- Dejo constancia de que mi hijo menor ha crecido con absoluta normalidad y demuestra a diario un desarrollo cognitivo impresionante, sin haber comido una mísera verdura en toda su vida, aunque como debe ser, se las presenté de todas las formas, cocciones y variedades posibles.

11- Cuando vos estás en un mal día, no querés que nadie se te acerque siquiera. Cuando tu hijo tiene un mal día, dejalo tranquilo.

12- A veces es necesario faltar a la escuela porque sí, hacer cosas prohibidas, pisar el césped, enloquecer un poco.

13- Cada vez que tu hijo te grite: ¡te odio!, podés responder: ¡yo también! Juro que esto no provoca alteraciones permanentes de su psiquis.

14- Si tu hijo quiere aprender a tocar la armónica en vez de jugar al fútbol como quiere su papá... va a terminar tocando la armónica. Los gustos propios no se pueden torcer.

15- Cuando una dice no, es no (por lo menos a la décima vez). Y no todo hay que explicarlo.

16- Las chicas son histéricas y los varones son agresivos. Y eso seguirá siendo así por el próximo milenio.

17- Los chicos nunca te agradecen por todo lo que hacés por ellos. Hacé lo necesario, no hace falta pelarles las uvitas o hacerle caras con ketchup a los bocaditos de acelga, aunque yo lo siga haciendo como una tarada.

18- Tenés que tener un espacio privadísimo para vos, y los chicos tienen que saber que ése es tu lugar, que no pueden llevar sus juguetes allí, ni instalarse, ni meterse a cada minuto para preguntar si pueden tomar coca (este ítem es altamente recomendable a nivel teórico, aunque en la práctica no logro llevarlo a cabo).

19- Si yo tengo frío, ellos se abrigan. Verdad absoluta de madre judía.

20- Ellos y vos tienen que saber que aunque a diario quieras lanzarlos por la ventana, nunca jamás dejás de amarlos con el amor más sublime y absoluto.

17 octubre, 2008

EL miedo

SOFIA HERRERA. 3 AÑOS
Desaparecida en Tierra del Fuego

No es un miedo más. Es un miedo tan intenso y tan profundo, tan absolutamente devastador, que apenas nos animamos a nombrarlo, aunque le demos a nuestros chicos todas las indicaciones necesarias para que nunca suceda. Es el miedo a que alguien se los lleve. El miedo a que desaparezcan. El miedo a buscarlos y no encontrarlos.
Es la madre de todos los miedos.

Es, tal vez, aún más angustiante que el miedo a que un hijo muera. Porque implica el no saber, la duda absoluta, la impotencia total.
Sofía Herrera desapareció hace diecinueve días en Tierra del Fuego, y estoy segura de que sus padres, al igual que yo, pensaron que a ellos nunca les podía pasar algo así.
Pero pasa.

Yo he perdido a mis hijos, por segundos o minutos, varias veces. El mayor se escapó siendo pequeño en un par de oportunidades y, para colmo, se escondió. El menor desapareció de mi vista una vez en el zoológico de Buenos Aires, colmado de gente. No lo voy a olvidar nunca. Deben haber pasado tres minutos entre que no lo ví y apareció. Tres minutos que sirvieron para que a mí se me desarmara el alma y volviera a recuperarla. Pero por una milésima de segundo, cada vez, pensé: ¿y si no lo encuentro? y la idea me parece tan inmensamente dolorosa que borro el pensamiento y me pongo a gritar su nombre.

¡Es tan fácil llevarse a un chico! Una mínima amenaza para que se calle, un pequeño engaño, y por más enseñanzas que les hemos ofrecido, un niño puede irse con cualquiera. Sin ir más lejos, en las peores épocas de rabietas del mayor, me sucedió de tener que llevarlo alzado mientras me pegaba y gritaba como un desposeído. Nunca nadie me paró para preguntar si ése era mi hijo, o dudó de la situación. Y yo he visto a cantidad de madres viviendo lo mismo, y nunca le avisé a alguien que tal niño parece incómodo con tal mujer y trata de zafarse. Nadie me haría caso.

Los consejos para que hechos así no sucedan los conocemos todos. Pero igual pasa.

Más allá de que mis hijos nunca están solos en lugares públicos (Sofía tampoco estaba sola), hay situaciones que yo no puedo controlar, y hay momentos en que soy una sola y ellos dos.

De pequeños, por ejemplo, nunca les puse ropa o gorros con sus nombres. Siempre me pareció simpático ver a los chicos con las remeras que dicen sus nombres, pero en algún lugar leí que era una forma rápida de que un secuestrador se acerque a ellos: llamándolos por su nombre. Diciéndoles que los conoce.
Nunca subí fotos de ellos y no doy sus nombres. Son "el mayor" y "el menor".
Cuando paseamos, trato de que se vistan (ahora ya eligen su ropa) con colores llamativos para encontrarlos fácilmente entre otros chicos. Y siempre hago un repaso mental de lo que llevan puesto, por si tengo que describirlos.
Por supuesto, siempre les dije que no hablaran con extraños, que no se fueran con extraños, que no aceptaran nada de extraños. Y que si se perdían, se quedara en el lugar porque yo los iba a encontrar. Que no aceptaran irse con el guardia del lugar o con la policía. Que dijeran que la madre los va a encontrar allí.
¿Pero cuánto valor tiene la palabra de un niño? ¿Quién le haría caso?

También me mentalizo para que, en caso de perderlos, actuar rápidamente y en forma inteligente (que es lo más difícil). Gritar su nombre, hacer escándalo, que todo el mundo se dé cuenta de que falta un niño, pedir que cierren las puertas si estamos en un supermercado o un shopping. Pero, ¿quién lo haría? La gente de seguridad primero intenta tranquilizarte, no creo que jamás aceptaran cerrar las puertas (¿y si después alguien les hace juicio por retención ilegal o abuso de poder?), y hasta que realmente creen que el chico se perdió, se pierden los segundos más valiosos.

No hay salida. Cuando sucede, sucede. No podemos encerrarnos en nuestras casas y no podemos privar a los chicos de correr un poco, de jugar, de ser independientes.

Desde este espacio, me sumo a la búsqueda de Sofía.

Y sigo pensando que a mí no me pasará, porque caso contrario, no podría vivir.

13 agosto, 2008

LOGOGENIA.BLOGSPOT

Conocí a Patricia Salas. Descubrí la logogenia. Viajé a Salta. Comencé el diplomado. Viajé otra vez a Salta. Seguí estudiando. Me convertí en diplomada en logogenia. Tuve mi primera alumna. Trabajo en una escuela. Doy charlas. Recibo consultas. Oriento. El año que viene estaré dictando el diplomado bajo el mando de Salas. Y todo eso ahora será parte de...

02 junio, 2008

LOGOGENIA

Me inicio en el ejercicio de la logogenia, un método de desarrollo de la competencia lingüística para niños sordos, que estudié en Salta con la primera logogenista argentina, Dra. Patricia Salas.
La logogenia fue creada por la lingüista Bruna Radelli, utilizando como base la gramática generativa de Chomsky, y se practica desde hace aproximadamente diez años en varios países de Sudamérica, España, Portugal e Italia.

Un niño oyente vive dos años inmerso en su lengua antes de comenzar a hablarla. Y luego, y sin que nadie se lo haya enseñado, nos asombra con construcciones lingüísticas que nunca hemos pronunciado a su lado. Ha adquirido su lengua. Los niños sordos no siempre logran desarrollar esta capacidad biológica. La logogenia busca sustituir el estímulo oral por el estímulo visual, lo hablado por lo escrito, para exponer al niño a la lengua.
La logogenia no es un método de enseñanza.
No es un método de lectura.
No es un método de comunicación.
No importa si el niño se comunica en forma oral o por lengua de signos.
Lo que importa es que los niños sordos no logran alcanzar niveles adecuados de comprensión lectora. No entienden lo que leen (los libros de texto, las consignas escolares, el diario, un cuento, Internet), y por ello, no leen . A medida que crecen, esta situación produce fracaso académico, laboral, y la imposibilidad de continuar aprendiendo.

Los logogenistas trabajamos atendiendo a un alumno por vez, varias veces a la semana. Nuestra herramienta es el "par mínimo", oraciones que ponen de manifiesto un contraste gramatical.
Por ejemplo:
Dame un lápiz.
Dame ese lápiz.
Dame los lápices.
Dame muchos lápices.
"Para comprender la diferencia entre estas oraciones no es suficiente conocer el significado de las palabras que las componene, sino es necesario ver también la información sintáctica que contienen. Esta es la información no lexical que es transmitida por medio de la estructura de la oración misma". (Bruna Radelli).

Pues bien, seré la primera logogenista de Buenos Aires, lo cual implica dar a conocer una práctica o terapia nueva. Con gusto responderé a cualquier consulta que quieran hacerme.
Si conocen a algún niño que pueda beneficiarse con la logogenia, pueden enviarle mi mails a sus padres.
Si alguien desea estudiar logogenia, junto a la Dra. Salas (ambas poseemos el extraño honor de ser las únicas logogenistas hipoacúsicas) estamos planeando la posibilidad de dictar el diplomado en la ciudad de Buenos Aires el próximo año.

Verónica Sukaczer
verosuk68@yahoo.com.ar

29 abril, 2008

NO QUIERO SABER MÁS

La última información dice que las mamaderas de plástico son peligrosas. Que por obra del calor liberan bisfenol A, un compuesto que en las ratas produciría alteraciones genéticas capaces de derivar en cáncer.
El bisfenol A se encuentra también en los tupperware, en el interior de latas, y en casi todo lo que a uno se le ocurra que use a diario.
¿Ahora tengo que preocuparme? Lo hecho, hecho está. No se puede llorar sobre la leche derramada.
Es decir, qué bien por las futuras mamás que nunca le darán a sus niños la leche en mamadera de plástico. Yo, desinformada, no hice otra cosa que ofrecerles plástico, y ni siquiera puedo decir que de la mejor calidad. Y además herví esas mamaderas (calor), les coloqué leche tibia (calorcito), las entibié en baño maría (hervor), volví a calentarlas en el microondas (calor con ondas, encima) y las esterilicé en un lindo esterilizador también en el microondas (más ídem). Y no fue siempre una mamadera diferente. Eran las mismas tres o cuatro que se calentaban hervían y volvían a calentar.
Así que si los alteré genéticamente, ya está.
¿Qué puedo hacer, más que lamentarme?
Estos descubrimientos deberían producirse una vez por siglo, digo yo. Así todas las mamás nos enteramos al mismo tiempo.
Porque... ¿acaso tiene más derecho a la salud un bebé nacido mañana y alimentado con mamaderas de vidrio, que el mío que es del siglo pasado? ¿No es eso discriminación?
Y no pasa sólo con las mamaderas.
Yo, de bebé, dormía boca abajo, por ejemplo.
Mi hijo mayor lo hizo de costado.
Y mi hijo menor, boca arriba.
Seguro que si tenés un hijo ahora te dicen que lo mantengas sentado porque se descubrió no sé qué cosa que hace que si lo mantenés erguido parezca de 20 a los 30.
Y allí todas las mamás, a comprar esos almohadones triangulares para mantener a los chicos paraditos, y los diseñadores de Palermo Soho a diseñar
almohadones con dibujitos de ovejas y palabras graciosas.
Es así.
Pasó con el PVC.
¿Quién de los ´60 ó ´70 no tuvo un juguete con PVC? ¡Pecado mortal!
Yo no digo que el PVC no haga mal. Todo lo contrario. ¿Pero cómo lo podía saber nuestra querida madre, que además nos compraba esas cocinitas de hojalata y nos ponía bombachas de plástico?
¿Y si ahora me dicen que los pañales que usé fueron los culpables del malhumor de mi hijo cada vez que tiene que hacer la tarea?
Y miren que yo compré lo mejor que podía comprar. El mejor cuando nació, que tenía esa muesquita tan linda para el ombligo. Luego uno más barato, y en la debacle del 2001... lo que se podía.
¿Y si se descubre que las telas de las camisetas deportivas truchas que se venden en los puestos callejeros producen alteraciones en la fertilidad, y se convertirán el día de mañana en padres de ocho hijos cada uno, y encima me pedirán que los cuide?
¿Cómo puedo saberlo?
Los cuido lo mejor que puedo. Con ese amor de madre que nos caracteriza.
Les dí la teta nueve meses a cada uno. Luego mamadera de plástico y lechita en tetrabick. Les limpiaba la cola con óleo calcáreo en casa y con toallitas húmedas en la calle que tienen una cantidad así de químicos extraños. Al principio hervía los chupetes -de plástico- cada vez que se les caían, pero al final terminé por chuparlos yo y mirar para otro lado (los chicos necesitan llenarse de microbios para desarrollar sus propias defensas). Les tomé siempre la temperatura con termómetro de mercurio porque desconfío de los otros.
Le pregunté al carpintero que hizo la cuna si la pintura era atóxica, pero no le pedí pruebas. Les dí de comer comidas que vienen en frasquitos de vidrio que calenté con las malditas ondas del microondas, mientras a su lado hablaba por el celular, enviándoles más ondas dañinas.
Sí, hice todo eso.
Los chicos crecieron. Ahora toman el jugo dietético y sintético en vasos de plástico, y recaliento las sobras en un tupper en el microondas, y les dejo elegir el shampoo por el perfume en vez de por la calidad. Y se ponen lo que quieren. Y se desabrigan en invierno. Y se comen las puntas de los lápices. Y las uñas. Y juntan piojos que estudiamos bajo una lupa. Y hacen experimentos extraños. Y ya no sé de qué están hechos sus juguetes.
Pero sobrevivieron. Eso parece.
¡Y ahora vengo a enterarme que, como siempre, todo lo hice mal!

25 diciembre, 2007

2008

A quienes pasan estas fiestas colocando hielo en chichones y quemaduras...
¡FELICIDADES!
A quienes deben mantener la ilusión de sus retoños, que todavía creen...
¡FELICIDADES!
A quienes se ganan un insulto o una rabieta porque no era ese el juguete que les habían pedido...
¡FELICIDADES!
A quienes se les vuelan los hijos adolescentes un minuto después de la medianoche...
¡FELICIDADES!
A quienes jamás en las fiestas piensan en sí mismos...
¡FELICIDADES!
Que este año nuevo los llene de paciencia, sabiduría y autocontrol. Y que logren sobrevivir hasta que comiencen las clases y regresen los psicólogos de sus vacaciones.
¡FELICES FIESTAS!

13 diciembre, 2007

VOLVÉ, VOLVÉ QUE TE QUIERO

Esta semana se fue de mi vida la persona más importante.
No me separé. No se fue del nido ningún hijo. No perdí a una amiga. Ni a un maestro. No falleció ningún familiar anciano.
Se fue la chica.
En once años de casada he tenido cuatro empleadas domésticas. Yo creo que es un buen número. Que habla de una buena relación empleada-empleador. La primera estuvo varios años y se fue a trabajar a EE.UU. Gana más que mi marido y yo juntos, se compró un auto, me llama para mi cumple y cuando viene a la Argentina me trae remeras de Gap. La que le siguió se volvió a su provincia porque se cansó de Buenos Aires. La anterior-anterior se puso un negocio en la casa. La anterior decidió que iba a quedarse n su casa a cuidar a su hija. Es decir, todas se van de mi casa para mejorar. Las inspiro yo. Por eso últimamente tuvimos varios cambios. Pero la última dijo que estaba todo bien, que se sentía cómoda. Y de pronto, cuando ya llevaba media hora de retraso, me envía un mensaje de texto: "no me esperes, no voy". Y como en dos semanas de prueba había venido un día sí y un día no y me había discutido que le había pagado mal y al ver las cuentas tuvo que retractarse, le dijo que así no, que me manejen no me gusta, que iba a buscar a otra persona. Pero no hay. No hay otra persona en mi futuro inmediato. Así que aquí estoy. Sola. Abandonada. Perdida.
Me cansé. No tomo a nadie más. Viene el verano y quiero salir a pasear. No puedo dejar sola en casa a alguien que no conozco. Y además vienen sólo dos veces a la semana y cuatro horas cada vez. Es poco. Lo que hacen ellas lo puedo hacer yo. Ya lo hice cuando me casé y hasta con cinco meses de embarazo. Los viernes barría y fregaba y limpiaba y planchaba y aspiraba. Hasta que la panza no me permitió inclinarme más sobre la bañadera.
Ahora no tengo panza (bah, mejor no hablemos de ese tema) y puedo hacerlo. ¡Qué fantástica la libertad! No esperar a nadie. No importarme si falta. No sentirme incómoda en mi propia casa en presencia de una extraña. Lo hago yo. Todo.
Y así quedé.
No se puede ser madre, y empleada, y administradora de hogar, y escritora, y tener tres blogs, y estudiar logogenia. No, no se puede.
Igual me dije que no iba a hacer todo junto como antes, por la ciática más que nada. Que cada día iba a hacer una parte. ¡Pero esa parte me lleva todo el día! Y termino fundida, transpirada, olorosa, histérica. Me levanto y hago las camas, y junto la ropa, y pongo a lavar ropa, y lavo los platos de la noche, y hago las compras y voy preparando el almuerzo. Busco a los chicos al mediodía. Y después lavo otra vez los platos, y ordeno la cocina, y saco la ropa del lavarropas y la pongo en el secarropas. Y me ocupo de algo mío. Y después hago los dormitorios. O los baños (como hoy). O la cocina. O el comedor y el pasillo y los adornos. O la oficina. O el balcón. O plancho como dos horas y el vapor me ayuda al cutis. Y cuando termino me quiero bañar con lo cual pierdo más tiempo. Y hay que llevar a los chicos a sus actividades. Y me quedo a esperarlos porque el tiempo no me da para regresar a casa y volver a buscarlos. O a algún cumpleaños. Y ayudarlos en las tareas. Y al volver pelear para que se bañen. Y empezar a preparar la cena. Y juntar los juguetes de todo el día luego de gritar como una desaforada para que los junten ellos. Y llega mi marido. Y seguro faltan huevos o una cebolla. Y para mañana necesita la única camisa que no planché. Y todo lo que ordené y limpié está otra vez desordenado y sucio. Y no escribí nada. Ni leí blogs. Y menos que menos escribí en mis blogs. Y lo único que pienso es en ir a dormir. Acostarme. Hacerme masajes. No escuchar a nadie. No ver a nadie. Tomarme un Valium.
Se fue la chica.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ayúdenme por favor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

09 noviembre, 2007

REUNIÓN DE PERSONAL

Como todos saben, en este blog puede escribir cualquiera, con el único trámite de solicitar el alta. Sin embargo, últimamente no hay mucho movimiento. Es por ello que quisiera saber quiénes siguen estando por acá, e invito a toda madre y/o padre desesperado a sumarse al mismo.

29 octubre, 2007

PASEADOR DE NIÑOS, SE BUSCA

Yo no sé cómo todavía no se le ocurrió a nadie (y tal vez mi idea inicie un gran negocio del cual, como siempre, no veré un peso) pero he descubierto qué es lo que necesito o lo que le falta a mi vida: un paseador de niños.
Veamos... un estudiante o profesor de educación física que venga a mi casa a buscar a mis niños y se los lleve, entre tres veces por semana y todos los días, de 15 a 18, puede ser, o de 16 a 19... lo podemos conversar, a jugar a alguna plaza (preferentemente cercada) o a una canchita de fútbol, y que durante esas horas los mantenga activos, entretenidos, mediante juegos y deportes.
Junto a los míos puede retirar a dos o tres chicos más (pongamos no más de seis en cada grupo), de edades acordes.
De esta manera ayudaríamos a los niños -sobre todo a quienes van a la escuela jornada simple, como los míos- a combatir su terrible adicción a la tvplaystationcompu, a mantenerse físicamente activos, a descargar adrenalina, y a regresar a casa sin fuerzas siquiera para protestar por nada.
Ya sé, me dirán que para todo eso existen los clubes. Y los míos van. ¿Pero quién los lleva, eh? ¿Y quién se queda durante toda la clase de fútbol y la de lucha porque no le da el tiempo para regresar a su casa y volver a buscarlos? ¿Quién pierde toda la tarde? ¿Con quién se pelean los niños cuando no quieren salir de casa? ¿Y a quién llaman los profesores el día que los niños están rebeldes, o cansados, o molestos, justamente porque la ven allí, tan a mano? ¿Quién..? ¿Y así día tras día y actividad tras actividad?
¿No hay por allí un interesado que no me cobre a cambio de la idea?
Entrego a mis niños con la correa y el bozal correspondientes.

30 agosto, 2007

VERÓNICA Y FAMILIA

Les presento a mi familia. Hemos pasado un buen rato con los niños jugando a simpsonizarnos .
(En cuanto le tomen la mano verán que con cualquier foto, femenina o masculina, pueden hacer a cualquier conocido, familiar, enemigo, jefe, amigo).








03 julio, 2007

Y DEL ABORTO, ¿CUÁNDO HABLAMOS?

Desde el día en que inicié este blog estuve esperando que alguien iniciara el debate, pero no sucedió. Así que lanzo la primera piedra sin esconder la mano. Vamos a hablar del aborto. ¿Y por qué ahora? Porque me moviliza que Gabriela Michetti, próxima vicejefa del gobierno de la Ciudad, es una activa militante de la derecha católica, cuyo confesor o guía espiritual es Monseñor Bergoglio. No hace falta decir lo que opina sobre el aborto. Y pienso entonces que todos los últimos avances que se han logrado a favor de la despenalización del aborto (la aceptación cabal de la ley que permite abortar a mujeres violadas, con discapacidad mental, etc. La distribución gratuita de anticonceptivos y la pastilla del día después, las ideas del ministro Ginés), ahora van a encontrar una fuerte resistencia en la Ciudad. Y lo único que va a salir de todo esto, es que las mujeres sigan muriendo por culpa de abortos mal practicados. Que alguien que se considera superior moralmente decida sobre mi cuerpo, y que además se obligue a toda la población a vivir según ideas religiosas que muchos no compartimos.
Yo estoy a favor de la despenalización del aborto. Eso no quiere decir en absoluto que esté a favor del aborto. Abortar es un trauma. Es doloroso, física y mentalmente. Tomar la decisión de abortar te acompaña el resto de tu vida. Nadie aborta por gusto. Nadie que sepa utilizar un método anticonceptivo y tenga acceso a ellos aborta porque sea más fácil que usar un forro. Y en caso de que falle la anticoncepción, nadie aborta porque esté de moda. Abortar es tal vez la decisión más díficil que una mujer deba tomar en su vida. Se aborta con el alma quebrada. Se aborta porque no queda ninguna otra opción. Se aborta porque sólo la mujer embarazada tiene el derecho de decidir qué hacer con su cuerpo, y con ese embrión que depende de ella para existir.
Traer al mundo a un hijo es algo tan grande, tan maravilloso, que implica tanta responsabilidad, madurez y cuidado, que sólo puede y debe hacerlo una madre que ama y desea a ese hijo. O una mujer que ha tomado la decisión de seguir adelante con ese embarazo para darle ese niño a otra familia.
Pero no podemos obligar a que niñas, adolescentes, violadas, maltratadas, discapacitadas mentales, madres de familia numerosa, mujeres que no tienen hogar, dinero, o simplemente no desean tener hijos, se conviertan en simples contenedores de niños no queridos. Porque nunca, ninguno de esos hombres religiosos que se flagelan en contra del aborto, se ha hecho cargo de una de esas vidas.
No voy a darle vueltas a un tema que tiene demasiadas vueltas. Cada persona sabe qué es lo que opina sobre el aborto, y por qué. Lo cierto es que sigue habiendo abortos, siguen muriendo mujeres, y muchos se siguen rasgando las vestiduras por una realidad que no los toca. Porque además todos sabemos que la gente de clase alta e iglesia los domingos aborta tanto como los pobres, pero lo hacen en clínicas privadas en las condiciones necesarias, y luego se envuelven en sus abrigos importados y regresan a la marcha en contra de algo.
Vivimos en un país de contradicciones. Se sabe que en aquellos lugares en donde existe una ley que permite abortar, y se acompaña a las mujeres en el proceso (además de contar con buenos programas de educación sexual), las mujeres abortan menos. Aquí no. Aquí asusta el sexo y el aborto más que la muerte y los niños sin futuro.
Yo creo que el día que en una sociedad cada persona sea dueña de su destino y sus decisiones, viviremos por fin en esa sociedad con la que todos soñamos.

Yo tuve un aborto espontáneo que necesitó de un raspado uterino hace diez años. Era un embarazo deseado.

11 abril, 2007

LLUEVE SIN NIÑOS

En Buenos Aires, en este mismo instante, llueve a cántaros. Y como decimos -y pasa- aquí, caen dos gotas y todo se inunda. Quizás sea una sudestada. La temperatura descendió y el viento lanzó el skate de los niños de un lado al otro del balcón. Ellos están en la escuela. Saldrán en 45 minutos. Yo estoy en paz, escribiendo. El almuerzo está listo.
Y como llueve, y ellos no están, me pregunto si es lícito abandonar a los niños en la escuela.

12 marzo, 2007

MADRES SE BUSCAN

Este blog nació con la idea de transformarse en una comunidad de madres desesperadas. Nunca lo quise para mí sola, sino que buscaba aquí otras voces a las que pudiera decirles: "a mis hijos los amo más que a nada en el mundo, pero no los aguanto". Y que me respondieran que ellas también. Que eso es normal.
Pasaron por aquí varias mamás, y varias se fueron, y esto ha quedado bastante abandonado. Por eso hago una última llamada-invitación. A las mamás que quieran escribir aquí. Lo único que tienen que hacer es enviarme un mail. Si nadie se suma, creo entonces que será el momento de decir que el tiempo de este blog, ya pasó.

02 marzo, 2007

¡Y SE TERMINÓ!

He jugado. Los he cuidado. Los llevé a la pileta cada fin de semana. Cuidé al mayor que cree que flotar estilo perrito es saber nadar, y nunca solté al menor con su pánico al agua y sus bracitos inflables. Les compré juguetes. Vimos películas. Invité a sus primos a dormir a casa, y una tarde tenía seis pibes corriendo por todos lados. Les hice las comidas que más les gustan. Los llevé de vacaciones. Les permité dormirse tarde, aunque siguieron levantándose temprano. Los mantuve fresquitos. Salvo los días en que visitaron a sus abuelas, no me separé de ellos ni un minuto. Respondí a sus dudas existenciales. Los reté y les grité hasta que me dolió la garganta. Preparé sus baños. Bañé al menor y le limpié la cola cada vez. Les serví agua o jugo cada vez que lo pidieron. Les compré dos mascotas. Los abracé lo poco que me dejaron. Los llevé al médico, a vacunar, y estuve con ellos en cada dolorcito o fiebre.
Y ahora...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡empiezan las clases!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
No me importa tener que volver a levantarme 6,30 cada mañana, si a cambio tendré 4 horas de paz y tranquilidad y libertad para mí. Es poquísimo, lo sé, van jornada simple... qué le vamos a hacer. ¡Pero son cuatro horas sin ellos!

Que tengan todos un hermoso comienzo de clases (o de paro, según la provincia que corresponda).

20 febrero, 2007

SOY MADRE DE DOS MÁS

Cada vez que me da el ataque del tercero, como lo llamo, mi santa madre me sugiere que me compre un perro, más cariñoso y mejor compañía. El ataque del tercero aparece en general cuando una amiga tiene un bebé, y con mayor fuerza si lo sostengo. No pasa lo mismo con los deambuladores, por ejemplo, que me hinchan las bolas, y a quienes jamás sonrío para que no me crean amigable.
Bien, en momentos en que los míos de 8 y casi 6 están experimentando alguna transformación psicótica, y de verdad están insoportables, y porque a pesar de que mi mente a veces fantasea con el tercero mis entrañas me dicen que no, he adoptado otros dos.
Con la excusa de que, espero, ayuden a los biológicos míos a calmarse un poco y entender la palabra responsabilidad. También porque me encantan y mi mamá nunca me lo había permitido. Así que ya está. Están en casa. ¡Y son tan hermosos! Tienen cinco semanas de vida y son dulces, increíblemente simpáticos, inquietos, inteligentes, vivaces. Uno muerde un poco.
No son perros. A los perros hay que sacarlos a pasear llueva o truene. Mucho trabajo y mucho dinero.
No son gatos. Soy alérgica. A los cinco minutos me empieza a picar la cara. A los diez me pongo afónica. Luego empiezo a toser y estornudar y hay que tener el decadrón a mano por las dudas.
Lito se ha dormido y parece un ángel, todo blanco. Toti está aún jugando, es siamés. Los veo a ellos y me digo que así tendrían que vivir y ser mis niños. Todo el día en una jaula de vidrio, con comida y agua a gusto, un baño y una ruedita. No joden. No llaman. No dicen comprame. No tienen olor. No van al médico. No se vacunan. No se quejan de las condiciones existentes. Se pelean poco, justamente porque son hermanos. Yo los levanto y los acaricio. Me preocupo por su alimentación y limpieza de su entorno. A la hora de limpiar su jaula, los paso a una caja de cartón y no dicen nada. No miran TV. No usan ropa ni se ponen tres semanas seguidas esa remera de los Simpson. No insultan. Duermen cuando lo necesitan y juegan cuando quieran. No vienen a decirme que están aburridos.
Son jerbos. Están en casa.

08 enero, 2007

CAMBIO DE DOMICILIO

Daisy, Marce, Antonia Romero, Daniela Guitérrez, Natalix:
Iba a suceder tarde o temprano, y lo decidí antes de que lo decidiera por mí: pasé el blog al sistema nuevo o lo que fuera. Para ingresar, entonces, se les pedirá una cuenta de e-mail. Sigan las instrucciones para mudarse, y seguimos viéndonos y leyéndonos acá.
Otra cosa: cuando tenga tiempo, haré las etiquetas de todo lo escrito en el blog. Organizaré el blog con nuestros nombres, así cada una podrá buscar y releer todo lo que ha escrito.
Cariños de madre

21 diciembre, 2006

MADRES CON HIJOS LES DESEAN FELICES FIESTAS

Que las que quieren tener hijos los tengan con salud, y las que no quieren tener más, no sufran accidentes de anticonceptivos.
Que las que tienen bebés puedan descansar, las que tienen niños renueven su paciencia, y las que tienen adolescentes sobrevivan hasta que se vayan de casa.
Que el diálogo entre padres e hijos florezca más allá del comprame.
Que la paz reine en el hogar, las buenas notas en la escuela y las buenas amistades fuera de casa.
Que los que no son cariñosos por naturaleza nos brinden un poco de mimos, y los que son cargosos logren un poco de independencia.
Que podamos continuar, con salud, amor, dinero, inteligencia, aguante físico, cordura, imaginación, paciencia, tranquilidad espiritual y los pies sobre la tierra, administrando nuestros hogares, criando nuestros niños y manteniendo nuestros trabajos/profesiones.

Estos son los deseos de esta madre/esposa/escritora/ama de casa para estas fiestas.
¡MUCHAS FELICIDADES!
Y que el 2007 nos encuentre en un spa en donde no se permita el acceso de niños.

03 noviembre, 2006

Pequeños pensamientos extremistas

Es una lástima que se pierdan costumbres de nuestros ancestros, que tanto ayudarían, hoy en día, a organizar el caos que es nuestra vida.
La escuela de pupilos, por ejemplo. ¡Qué lindo que pudiéramos optar entre, por ejemplo, la escuela pública del barrio, la privada cara, la religiosa o mandar a los chicos a vivir a la escuela! Entregar a un niño de seis años, el mismo que jamás levanta sus juguetes, que le hace un boicot al baño, que nos insulta como si fuéramos los amigos adolescentes de Internet, y que de pronto nos devolvieran uno de 12 -o de 18, si le sumamos la secundaria- ya criado, domesticado y listo para enfrentar el mundo. Dejar en la puerta de la escuela un pibe que nos mira como si quisiera asesinarnos -que es como me miran los míos cada mañana cuando los despierto- y recibir el viernes a la nochecita uno deseoso de cariño, que se deje besar, apretujar, que nos regale una cartita contándonos cuánto nos extrañó, tan desesperado de nuestra atención que sería capaz hasta de servirnos el desayuno (que dicho de paso aprendió a hacer en la escuela, mientras que en casa no sabe siquiera dónde se guardan las tazas).
Fue la literatura la que nos quitó la maravillosa posibilidad de enviar a nuestros niños a las escuelas pupilas. ¿Pero por qué tenemos que creer que todas las experiencias serán como la de Jane Eyre? Y en caso de que lo fueran, ¿acaso Jane Eyre no se convirtió en una mejor persona, más fuerte, más responsable? ¿No salió de la escuela lista para enfrentar el mundo laboral, encontró trabajo y además se terminó casando con su empleador millonario? Yo no sé si con la educación actual que le brindo a mis hijos lograré que consigan la mitad de eso. Por ejemplo, los míos se quejan de que el agua de la bañadera está fría en invierno y caliente en verano. Ya quiero verlos cuando tengan que lavarse con la escarcha que se formó la noche anterior. Los míos tiran la leche -primera marca, con hierro- a la pileta para no tomarla. Porque nunca se enfrentaron a una única comida grumosa y horrible. Los míos dijeron "comprame" antes que "mamá". Porque nunca se les confiscaron sus pertenencias para entregarlas al hijo tonto de la directora. Por eso, yo creo que deberíamos volver a las raíces, reinvindicar la escuela de pupilos. En cada barrio, una comunidad de niños abandonados, durmiendo hacinados y con frío, comiendo mal, compitiendo por un caramelo premasticado, descubriendo, en fin, qué maravilloso y cálido era vivir con mamá y papá. Cuanto agradecimiento deberían habernos demostrado. Y nosotros iremos por la vida llenos de culpa, es verdad, pero tan libres, tan ligeros, tan infelices...