14 noviembre, 2005

Miedos

El viernes caótico de la cumbre en Mar del Plata se me acercó Sol, visiblemente asustada.
-Má, van a poner una bomba!
-Quién va a poner una bomba?
-Me dijo Nico que Bush va a poner una bomba, en el subte. Quién es Bush?
Puteé por lo bajo a Mr. President, al periodismo, al amiguito del jardín que le dijo eso y le expliqué que lo de la bomba eran cuentos (creo), que Bush no iba a poner nada, que era un presidente y que se había reunido con otros presidentes para charlar. Le conté que había gente medio tonta a la que le gustaba asustar a otra gente diciendo lo de la bomba, pero que no pasaba nada.
No le dije nada de Medio Oriente, Saddam, Bin laden, el petróleo, las torres gemelas, etc. etc. Para qué? Ya para asustarse con esas cosas estoy yo.
Ella se fue tranquila a jugar con su hermana y yo me quedé pensando, como siempre.
Regresé a mis cinco añitos e inspeccioné mis miedos de entonces: la oscuridad, los vampiros (flor de cagazo con el Drácula ese!), cuentos de fantasmas (que me encantaban), el diablo que aparecía a las doce en punto en el espejo, pero nada tan real como una bomba en el subte, nada tan violento.
Me da impotencia que el objeto de su miedo esté ahí, estirando la mano.
A mi me pasó tener un mundo color de rosa hasta más o menos los ocho/nueve años y más tarde encontrarme con secuestros, desaparecidos, grupos de tareas, centros de detención. Fue un encuentro realmente brutal.
Por eso pienso, tal vez para paliar la impotencia, que quizás sea mejor que perciban al mundo tal cual es, porque al fin y al cabo es lo que les toca, y es mejor que se acostumbren desde ahora y no que vivan anestesiadas adentro de una burbuja.
Pero igual me dá bronca que la violencia las toque aunque sea de costado. Son muy chicas, son mis bebés!!
Y por ahí esta bronca es nada más que instinto materno que busca proteger a la cría. Por ahí es bronca por que nos han cagado el mundo. Por ahí es bronca por el propio miedo. Por ahí es una mezcla de todo.
Y a lo mejor la respuesta sea tratar de equilibrar las cosas ¿no? Mostrarles que no todo es malo y violento, que aparte de Bush existe gente que se preocupa por los demás, que existe la solidaridad y que somos más los que optamos por la paz que por los intereses económicos.

Igual me da bronca, Bush y la que te parió!!!!

4 comentarios:

cp dijo...

Te entiendo. En casa pasa lo mismo. Lamentablemente la violencia hoy se percibe totalmente diferente como lo viviamos nosotras hace tiempo atras. Y como todo lo que fue cambiando. Ellos hoy juegan violentamente. Entre los power y todo eso que consumen, es imposible que no sepan que es poner una bomba o que es matar a alguien!. Suelo como vos, intentar explicar mas bien la bondad de la gente, mostrar esos pequeños actos que a veces pasan y ellos por consumir la violencia no los notan.
Lamentablemente estamos viviendo en un mundo violento y me gustaria que algun dia mis hijos o mis nietos puedan vivir en un mundo sin bombas o sin presidentes del norte que quieran dominar al mundo!

Marce dijo...

Sabés que pasa? Que siento que esta violencia y estos miedos tan de adultos les están robando un pedacito de infancia.
Lamentablemente no hay otra, es el mundo en que vivimos.

Una Pepina dijo...

Hay muchas clases de violencia y se reacciona distinto frente a cada una de ellas.
Se tiene miedo a una amenaza de bomba, a un secuestro o a una situación de robo.
¿Qué se siente cuando hace mucho frío y se ven chicos descalzos en o durmiendo en la calle tapados por diarios?
Y la violencia familiar?
Es el mundo en el van a vivir ellos y no va a ser fácil por lo que veo.

Marce dijo...

Mundo jodido el que les estamos heredando.
Sol cuando ve chicos pidiendo en la calle reacciona con una profunda tristeza y no entiende bien qué es lo que pasa, pero lo que si entiende es que de alguna manera puede ayudarlos. De vez en cuando junta chiches y ropa y me dice que los lleve a la iglesia, lo mismo si encuentra monedas, me pide que las ponga en la alcancía de la "virgencita" (en la puerta de la iglesia) para que compren leche. Es su forma de equilibrar las cosas.