21 enero, 2006

Ayer tuve una experiencia mágica...

Mi chico de doce años cantó por primera vez con su coral.
Ya sé que puede sonar cursi, pero tuve que morderme los labios para no dejar escapar ninguna lágrima (me habría matado si sus compañeros de Instituto me hubiesen visto llorar).
Vosotras me entenderéis, estoy segura. Verle allí arriba, delante de una orquesta en un ambiente (una iglesia) tan propicio y cantando las canciones de la BSO de Los Chicos del coro...

No lo está pasando demasiado bien en el Instituto. Es su primer año y es demasiado "distinto" al tipo de escuela al que estaba acostumbrado. Durante todos los años de clases estuvo con los mismos compañeros. Algunos se marcharon, otros llegaron nuevos, pero la mayoría se conocían desde el primer día. Los profesores, los padres, todo aquel ambiente era suyo, le pertenecía.
De pronto y con sólo doce años, se encuentra en otro lugar, con compañeros a los que no conoce y profesores que le resultan extraños. Los principios suelen ser complicados y para él también lo han sido. Entonces surgió. Su tutora es profesora de música y se propuso montar una coral escolar. Los "amigos" de Guillermo (que es mi hijo) no quisieron ni oír hablar de eso. Pero él se sintió atraído enseguida, le gusta la música. Así que se apuntó. Todos los días, durante cuatro meses, han ensayado a la hora del patio y todos los viernes al terminar las clases.
Hasta ayer.
Me sentí muy orgullosa y emocionada al verle allí. Diez valientes niños, frente a unas cuarenta niñas. Nerviosos y emocionados, supongo que para hacer juego con unos padres que les mirábamos como si hubiesen descubierto la música esa noche y rezábamos porque en su vida todo fuese como en ese momento.
Quería contároslo porque aquí, en casa, debo comportarme como si ayer fuese un día normal. ¿Verdad que me entendéis?

Antonia Romero

6 comentarios:

cachetazoalaviolencia dijo...

No es magia, es verdad.
La música salva de verdad, es algo que quien lo encuentra sabe que existe de verdad.
Te felicito, algo habrás enseñado a ese chico para que suba a esas alturas.

Gragry dijo...

Te entiendo perfectamente, este año mi hijo hizo la escena del veneno en Romeo y Julieta. Tenías que escucharlo recitar su parte, llorar a Julieta, morir...
Yo no podía creer que mi pecho no estallara de orgullo, o mis ojos de emoción...

Marce dijo...

Cómo no entenderte! Si cada vez que mis nenas aparecen en el escenario del jardín de infantes lloro hasta que se prenden las luces.

Antonia Romero dijo...

Sabía que aquí me entenderíais y ha sido un desahogo contároslo.

Cachetazoalaviolencia: ¡qué nombre tan mágnífico y contradictorio. Opino como tú, la música es el lenguaje del espíritu y debería ser la primera lengua que enseñasen en las escuelas.

Gragry:¿Romeo y Julieta? Eso ya son palabras mayores. No entiendo cómo pudiste contenerte.

Marce: El probema llega cuando crecen y temen que sus amigos se rían de ellos si ven a su madre llorar...

Gracias por vuestros comentarios.
Antonia

DOS EN UNA (unidas por el pelo) dijo...

una recomendación, acomodose detras de alguna columnita y llore tranqui.....yo lloro ya cuando cantan el himno.sera la edá che??????
je
sin palabras plis.......
pase a tomar unso matecitos y vea dibujos infantiles ya q de eso tamos hablando.....
muacccccccc

YoMatriarca dijo...

Yo la comprendo, es super emocionante cuando un hijo nos da esas magias y luces, yo lloro y me emociono libremente, el me mira como si estuviera loca, eso que aun es pequeñito.