06 diciembre, 2005

Qué lindos son los actos escolares

Qué lindo que son los actos escolares. Cuánta creatividad y trabajo de parte de los maestros. Se nota que los chicos lo están disfrutando. ¿Ya nos podemos ir? Si mi hijo ya actuó, ¿tengo que esperar hasta que actuén todos los demás niñitos, de primero a séptimo, porque ahora se usa que participe toda la escuela? Y si participa toda la escuela, es decir, si todos los chicos están detrás del escenario esperando su turno para salir, ¿para quién es el acto? Ah, claro, es para que los papás veamos qué bien trabajaron durante todo el año. Pero ellos nunca tuvieron teatro. Ah, claro, es para que la escuela les muestre a los papás qué buena escuela que es, cuánta producción, como trabajan los chicos. ¿Es cosa mía o los discursos de los directores parecen sacados de un libro de Bucay plagiado? Mucha new-age. Muchas palabras grandes, mucha libertad, y creación, y respeto por el niño, pero a la hora de actuar a cada uno le dijeron lo que tenía que hacer y decir, o sea que ahí tanta libertad no había. Esta bien, si dejamos que cada chico improvise la cosa no va a salir tan ordenadita y prolija y linda. ¡Qué moderna es esta escuela! Yo le dije a la directora que hacernos forrar las zapatillas era una exageración, y que no se iban a ver. Si al chico le ponemos un gorrito de duende, y como mucho un chaleco, ya te das cuenta de que es un duende. Pero ella quería el chaleco, el gorro, el short, y los zapatos forrados. Todo en dos colores y con muchos pomponcitos. Me tocó amarillo. A mí esas cosas me producen una crisis de rebeldía. Hice el chaleco, conseguí una malla de un color parecido (mostaza, bah), para hacer el gorro hice un triángulo grande y se lo até tipo bandana. Y no puedo explicar aquí como hice las zapatillas porque no sé, pero digamos que usé un pedazo de tela que sobraba y todo con un nudo. Eso sí, puse todos los pomponcitos que había que poner. Igual las zapatillas forradas no se veían desde las butacas. Yo tenía razón. Mi hijo estuvo divino, por supuesto, me encontró y me saludaba y se reía. A él no le tocó hablar. (¿Por qué no le tocó hablar?). El acto fue largo, y después de los dos minutos en que apareció mi hijo ya mucho no me interesaba. Por eso vi cuando esa maestra, desde detrás del cortinado, sacó un brazo largo y atrapó al vuelo a una nena que no tenía muchas ganas de irse del escenario. Si hubiera sido mi hijo yo creo que le sacaba el brazo, porque a él varias veces se le salió el codo de lugar. Pero no podemos dejar que un acto tan cuidado, con tanta creatividad, se arruine porque una nena no sabe cuándo terminó su turno de actuar. A esa nena seguro que le faltaron límites en la casa, porque en la escuela todo es como debe ser.
El acto del menor lo hicieron en un club, al aire libre. Había que llevarse una lona porque la consigna era sentarse en el pasto y pasarla de diez. Como si todos fuéramos hippies jóvenes y sin problemas de columna. Lástima que estaba fresquito. Y los diez minutos que lloviznó cómo se nota que todos se rompen el alma por esta escuela, porque nadie se movió de su lugar. Qué lindo que estuvo el acto. Yo no puedo estar sentada sin respaldo, así que me dolía un poco la espalda, y me paré. Después me cansé y me volví a sentar, porque el acto empezó 45 minutos tarde. Pero qué importa, si todo es una gran fiesta, y ya eran casi las 18,30 y los chicos estaban sin abrigo porque tenían que mostrar la remera del color que les tocó. A mí, celeste. Le puse una remera del hermano, celeste y azul con un gran dibujo, pero se la puse al revés. Qué viva que soy. Y le llevé una camperita celeste, que la tiene celeste de casualidad, no porque se la haya comprado para el acto. Ah, y me tocó hacer una bandera de Guinea. Por suerte la de Guinea es fácil: roja, amarilla y verde. Y la pegué toda. Quedó un poco pegajosa pero qué se iba a notar si el viento la hacía flamear fuerte. Otras mamás no tuvieron la misma suerte, les tocaron banderas con escudos raros y esas cosas. No sé cómo se la habrán arreglado. Cuando leí la notita, decía "una bandera de tela de Guinea", y yo pensé que guinea era un tipo de tela, como decir "encaje de Bruselas". Pensé que los chicos tenían que llevar un pedazo de tela blanca y que en el jardín la iban a pintar de alguna manera. Porque si no la creatividad, ¿dónde queda? Pero no, cuando otra mamá me preguntó qué país me había tocado, me avivé. Mi marido todavía se ríe por mi ignorancia "telística". Pero qué le voy a hacer, no es lo mío. Entonces lo llevé con la remera al revés, la bandera de Guinea, y él se paró en medio del campo y hizo flamear la bandera y caminó para acá y para allá. Claro que para que lo pudiera ver a él primero pasaron los nenitos de 1 año, y los de 2, y los de 3, y recién entonces los de 4, y todavía faltaban los de 5 y se hacía de noche. Qué lindo verlo a mi hijo feliz con su bandera. Lo demás admito que no lo miré demasiado. Miraba cuántas pelotudeces les hicieron hacer a los padres, para que los padres mismos vean qué buena que es esta escuela, con cuanta libertad y creatividad se trabaja.
Pero después me dio un poco de nostalgia, porque como el año que viene van a ir a una escuela pública ya no habrá actos con tanta producción. Ni en un gran teatro. Ni en una cancha de fútbol con los papás sentados en el césped y las embarazadas peléandose por las pocas sillas. Ni con zapatitos de duende. Ni con banderas de Guinea. Menos mal...

6 comentarios:

cp dijo...

ay que horror que son los actos escolares.
Por lo que veo la onda duende esta de moda. Mi hijo tambien actuo de duende en algun momento de este año. Claro que vamos muy poco a los actos. Porque en los colegios las maestras piensan que los papas estamos tan al pedo como ellas y tenemos todo el dia para ver esas actuaciones fenomenales de todos los grados del colegio!
El ultimo acto que tuvimos y que no fuimos obvio, era a las 18.30 para turno de la mañana(habran tenido muchas ausencias que optamos otro horario?) y el acto era para recaudar plata para los chicos pobres. Todo bien, pero no era mas sencillo pedir algo y no tener que ir a un acto donde iban a estar todos los chicos actuando y Juan por estar en primer grado iba ultimo en el orden de aparación de los números de obra? Y otra cosa, estas personas que estudian una carrera de docencia, no se dan cuenta que los chicos mas chicos se cansan? no deberían salir antes ellos?
Bue en definitiva mi hijo asiste muy poco a los actos y por suerte como es timido no se desespera mucho por la actuación...asi que por ahora venimos zafando. El problema va a ser el proximo año con Nacho que es caradura y ya veo que va a participar en todas las obritas infantiles!
Beso

Gragry dijo...

Yo también quiero hablar de los actos escolares.
Mando otro post.

daisy dijo...

A mí me encantan los actos escolares! Si se me llenaron los ojos de lágrimas en los dos actos a los que fui hace poco, de la ahijada de mi marido... y eso que no le tengo ningún afecto especial. No quiero imaginar cuando le toque a mi princesa! Porque seguro que va a salir actriz (espero que no frustrada) como la madre... Me voy a poner a llorar a mares! Bueno, tal vez llore más cuando tenga que armarle el disfraz... mi creatividad para la costura es nula.

silvia dijo...

muy bueno el post Verónica, es una película que con pequeñas diferencias vimos todos. En la escuela pública la pesadilla termina, si es primaria, tu nene va a actuar sólo una vez al año, el día que le toca a su maestra preparar el acto. No creas que no hay producción, a veces con menos recursos hacen cosas más discretas pero emocionantes. Guardá la bandera de Guinea por las dudas!!!

Rain dijo...

sisisi los actos multitudinarios terminan, pero lo que no terminan son los discursos! ¿Alguien puede hacer algo para acortarlos? ¿Le pueden indicar al orador de turno que TODOS ya sabemos para que vamos allá? ¿No basta con un "Gracias por venir"?
En fin, saludos!

Verónica Sukaczer dijo...

Por supuesto que ninguna bandera se Guinea se tira, siempre puede servir para otro acto. Aunque el palo de escoba que me hicieron comprar ese sí, lo voy a usar.
Daisy: yo también me emociono hasta las lágrimas cuando aparecen mis hijos. Pero sólo esos dos minutos, el resto es eterno.
¡Y gracias a todos por venir!