23 marzo, 2007

Presentación y discurso de bienvenida

Me presento: mi apodo más íntimo es Mumi, mi nombre Maria Eugenia. Desde diciembre de 2.004 soy Otra. Mi marido se llama Germán, mi hijo: Santino.
Madre babosa, abogada-trabajo en Tribunales, de tarde soy ama de casa y Madre. Entrerriana de Villaguay, residente en Paraná. Descendiente de judíos rusos y tanos-criollos-gallegos por parte de madre (lo me valió el apodo de "rusa" y "rusa hincha pelotas").
Me encanta este blog, me enorgullece poder participar y poder hinchar las pelotas acá también. Voy a empezar por disentir con Verónica acerca de no aguantar los hijos propios.
Yo no sé que hormonas andan circulando por mi cuerpo desde que nació Santino, pero le tengo una paciencia infinita, es muy raro que me saque de las casillas. Será que mi modelo de maternidad ha sido mi abuela (la típica abuela)? Estaré haciendo lo correcto?

6 comentarios:

Gragry dijo...

Pues comenzará a sacarte de las casillas. A los tres años los llaman "la adolescencia de la niñez": el pibe quiere hacer todo solo, todo el tiempo, quiere andar desnudo en invierno, con polera en verano, comer su almuerzo encaramado en una escalera de pintor, no darte la mano ni al cruzar ni en los lugares abarrotados de gente, permanecer con su caca adherida a la cola porque no dejan que lo cambies, hacen rabietas inexplicables y explosivas en los sitios más inoportunos, se pasan a tu cama las noches que más querendones están los maridos (y una también), etc.
Esos son los momentos en que una se pregunta ¿este es mi hijo? ¿cómo lo callo, cómo lo contento, cómo lo aquieto? Y también se angustia preguntándose si está mal o no odiar a ese ser caprichoso y ruidoso en que se convirtió el fruto de tu vientre...
Después se te pasa. La culpa y las ganas de matarlos. Las dos cosas. Y perduran el amor y el orgullo.

Antonia Romero dijo...

Bienvenida, Mumi. En Catalunya tenemos un refrán que dice "quan més serém, més riurém" (cuantos más seamos más reiremos). Seguro que tus experiencias nos ayudarán.
Y un secreto... en los catorce años que llevo de mamá solo han acabado con mi paciencia un par de veces.

Saludos

Yamandú Cuevas dijo...

Es fácil Mumi, todo lo que uno hace por verdadero amor es correcto. No olvidemos: All yo need is love".

Verónica Sukaczer dijo...

Bienvenida Mumi. Y aquí podemos disentir sin problemas. Yo adhiero a la teoría de Gragry. Los chicos crecen y a veces uno los multiplica. Sin ir más lejos el otro día recordaba que mi hijo mayor, cuando era bebé, era tranquilísimo, dulce, pura sonrisa, y casi nunca lloraba. Todo el mundo me decía que sería tranquilo. Yo creo que han dicho lo mismo de mucho criminal suelto. :-)
Nos seguimos leyendo.

Mumimamá dijo...

Jaja, realmente me han echo reir y sonreir, alternativamente.
Gracias. Parece que soy de la raza de Antonia, por lo que cuenta. Santi no hace rabietas porque lo dejamos hacer casi todo lo que se le ocurre. Despúes de todo... si no corre riesgo su vida, para que insistir que se siente a la mesa, que no salte en el sillón del living, o que no le ponga queso cremoso a la pantalla del TV???
Besos postdiluvianos.

Maru dijo...

Un poco tarde contesto este port, pero no quería dejar de hacerlo.
Mi hijo (22 meses) YA me está agotando... y era tranquilo de chiquito.
No sé bien qué fue lo que lo alteró, pero está deliberadamente INSOPORTABLE!!
"Adolescencia en la niñez"... no lo habia escuchado jamás, si tienen más información, desde ya les estoy agradecida.

Saludos,
Maru, la mami del indígena