Seguramente inspirado en la expresión "comer como los dioses", el niño acuñó una propia: "comida de dioses". Puede aplicarse a salchichas con puré tanto como a salmón rosado, siempre y cuando le parezca que está comiendo algo delicioso.
El día del maestro lo llevo a la oficina, y al mediodía almorzamos en la parrilla de enfrente, donde voy casi siempre. Le digo (y él lo comprueba) que aunque la el lugar no es precisamente elegante, la comida es riquísima y el precio, módico.
—Entiendo —contesta—. Es para dioses de segunda.
2 comentarios:
Uh!, que respuesta. Fenomenal.
Hace unos cuantos años, cuando yo trabajaba como creativo publicitario, leía mucho material sobre "pensamiento lateral" y esas yerbas del oficio.
Un día, a poco de leer uno de esos libros, entro a un kiosko donde un niño taladra el cerbro de su padre pidiéndole permanentemente que le compre ésto o aquello. El padre se mantiene un buen rato imperturbable miemtras selecciona algunas cosas pero al llegar a la caja le dice: bueno, basta, vos elegis: un caramelo o un chicle.
El niño piensa medio segundo y responde: un helado.
¿Te das cuenta?, éso es pensamiento lateral (pensé yo), el tipo se quedó con la porción de la pregunta que más le convenía y respondió en consecuencia.
Brillantes los niños, si tendremos que desaprender.
Besos.
Pura lógica :-)
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