28 marzo, 2006
Carta a la psicopedagoga.
Sinceramente suya, la mamá de Abril.
24 marzo, 2006
no habrá olvido, no habrá perdón
-pero entonces por qué los militares no se iban...?- dice,
-bueno, no querían irse, querían el poder y finalmente como ya no sabían muy bien cómo hacer para esconder todo lo malo que pasaba, pensaron que si recuperaban las islas malvinas la gente les iba a agradecer y querer que se quedaran...
-pero má....la guerra esa no la ganamos los argentinos, no?
-no, la ganaron los ingleses y se quedaron en las islas y muchos chicos jóvenes que eran soldados se murieron ...eso fue lo que finalmente ayudó un poco más para que la gente se diera cuenta que ya los militares habían hecho muchos desastres y muchas cosas malas y mal....entonces la gente empezó a organizarse, a perder el miedo y a armar otra vez los partidos politicos para que volviera la democracia....
-¿los ingleses ganaron?
-sí.
-bueno, entonces es como que los ingleses nos salvaron de nosotros mismos...
17 marzo, 2006
el otro jardin
16 marzo, 2006
Período de adaptación
Pues bien, Bianca empezó las clases el 1 de marzo (tenía que empezar el 13 de febrero, pero justo ese día nos fuimos de vacaciones). Durante los primeros días del período de adaptación, por supuesto, estuve con ella en la salita (era la única mamá, los otros chicos ya estaban todos "adaptados"). De a poco empecé a tratar de salir por momentos de la salita para que se fuera acostumbrando a estar ahí sin mí. Escándalo, gritos, llantos. (Cuando Bianca llora, se entera todo el mundo, y cuando ríe, también. Nunca te deja dudas de lo que siente). Yo me preguntaba cuánto iba a durar el período de adaptación, cuándo se iba a quedar tranquila con sus compañeros y la señorita, por qué no madurará de una vez esta chica...
Me esperaba una sorpresa. Este martes, al llevarla al jardín, cuando hice amague de entrar con ella, me dijeron, sin anestesia, que Bianca entraba sola. Por supuesto, la nena empezó con sus gritos y su escándalo. Y yo, que por fin comenzaba a tener un rato de libertad... me quedé llorando afuera, bajo la lluvia. Me quedé tratando de verla por la ventana sin que ella me viera, pensando que no había podido despedirme de ella como hubiera querido; que se iba a agotar de llorar una hora y media seguida ahí; que la maestra no iba a poder tenerla todo el tiempo a upa porque tiene otros 16 chicos para atender; tantas cosas que en ese momento me parecían terribles. El dueño del jardín (es privado) y esposo de la directora pasó, me vio como un pollito mojado y cara de compungida, y se detuvo a charlar un rato para calmarme, explicarme que todo iba a estar bien, que las maestras saben lo que hacen, que hay que hacer un corte en determinado momento, etc. Todas cosas que yo ya sabía en teoría, pero que en la práctica no impedían que se me cayeran las lágrimas. Me quedé esperándola ahí, en la entrada (para colmo, no había dónde sentarse porque estaba todo mojado), hasta que se hicieron las 9.30, hora en que la tenía que retirar (le acortaron el horario para que no se le hiciera tan duro). Cuando la retiré, estaba tranquila. Hizo un amague de puchero cuando me vio, pero era claro que yo había llorado más que ella. La maestra me dijo que había llorado mucho al principio, pero después se había quedado tranquila la mayor parte del tiempo... Yo la miré, suspiré y sonreí.
Ahora, cada día, al entrar, hace un poco menos de berrinche. Ya ni pone cara de "Mirá cuánto he sufrido" cuando la voy a buscar. Y yo también empiezo a estar más tranquila... y hasta tengo tiempo para bañarme y leer tranquila el mail.
14 marzo, 2006
precisiones sobre el dubi dubi du

(aquí el pez en el agua, terminó el verano pero las fotos quedan)
Cuando Félix preguntó por primera vez sobre "cómo se hacen los bebés" le expliqué lo mínimo indispensable: que una célula de hombre se junta con una célula de mujer y después de nueve meses, etc.
Pero a medida que fue pasando el tiempo comenzó a pedir más precisiones, hasta que finalmente llegamos al punto en que expliqué que "el pito del varón entra en la chu de la mujer y así le deja adentro la célula que hace falta para el bebé".
Demás está decir que con la escolarización fue adquiriendo cada vez más precisiones sobre el asunto, hasta llegar a la pregunta inamovible: "¿Vos hiciste sexo con mi papá para que yo naciera?", "sí" "y ¿cómo se siente?" "se siente bien, porque si no la humanidad se extinguiría".
Hasta acá, todo normal.
Ayer, veníamos caminando por la calle y aconteció este diálogo:
ma, ¿vos cuándo hiciste el dubi-dubi-du para tenerme a mí?
¿Cómo cuándo? Hace ocho años...
sí, ya sé, pero ¿a qué hora?
¿para qué querés saber eso?
para saber en qué momento empecé a existir
me acordé de los días y noches que antecedieron a su concepción y está claro que no puede responderle "fueron tantas veces que no sabría decirte".
Pero más me acordé de cuando yo tenía nueve años y, a la vuelta de alguna excursión (no sé cual pero fue en un micro) cuando Bárbara Palmer, de 4ºA, a propósito de alguna inocencia que yo debo haber dicho me zampó una verdad para la que no estaba preparada, como quien te da un sopapo de sorpresa.
"pero qué, ¿vos pensás que los padres lo hacen solo para tener hijos?"
13 marzo, 2006
Mi hijo, el dotor
08 marzo, 2006
Alba
No voy a relatar los hechos que están suficientemente explicados en todos los periódicos y cadenas de televisión. Al fin y al cabo no hacen falta los detalles para que el corazón se te encoja en el pecho al saber que una niña de cinco años se debate entre la vida y la muerte en la UCI de un hospital, después de haber recibido las "caricias" de sus padres.
Alba, según aquellos que la conocen, es una niña triste, cabizbaja, que no jugaba en el parque con otros niños y a la que nadie ha visto reír.
Hace tres meses le rompieron la clavícula, el húmero y una costilla. Y yo, como muchos, me pregunto ¿nadie pudo hacer nada por ella? ¿no hay ningún modo de que un padre no pueda agredir a su hijo?
Durante meses, la evidencia de que la niña sufría agresiones estuvo en manos de los jueces, de las policías y de los servicios sociales y de protección de la infancia de dos municipios y de la Generalitat.
La asistenta social -dice El Periódico de Cataluña- como era nueva "no sabía qué hacer"
¿Dimitir, quizá?
Tres juzgados involucrados en las denuncias por malos tratos a la menor...
Pero sobre todo intento pensar qué tendrá esa madre en la cabeza, no hablo ya dentro del pecho, para permitir que alguien utilice a su hija como saco de golpes y aún después de eso, defenderle.
En este mismo instante muchos niños lloran angustiados en manos de sus "protectores padres".
¿Alguien puede oírles?
07 marzo, 2006
¿Y... y cómo fue?
¡AGUANTE LA ESCUELA PÚBLICA!
02 marzo, 2006
Lo que hice en las vacaciones
"En las vacaciones me la pasé pensando que se iban a terminar pronto e iban a comenzar las clases. No sólo lo pensé, también lo soñé varias veces. Pero no era ninguno de mis hijos el que empezaba las clases en mis sueños, sino que era yo. Se lo hubiera contado al analista si tuviera analista, pero en este momento no me quedan sesiones provistas por la prepaga, así que ando sin análisis y sin responsabilidad por el mundo. No pude dejar de pensar en el comienzo de clases, lo explico, justamente por el cambio al que he sometido a mis hijos. De escuela privada a pública. De jornada con tres tardes obligatorias a simple. De nivel medio-medio-alto a nivel no sabe no contesta. De inglés a no inglés. De rugby a fútbol. De amiguitos de toda la vida a nenes que no conocemos. Uno lo lee así y suena medio repugnante (¿se puede escribir repugnante en una composición escolar?). Sobre todo lo del rugby y la clase media, porque parece medio elitista o elitista del todo. Pero lo pongo porque era lo único que mis chicos y yo conocíamos, teniendo en cuenta que el mayor había empezado sala de 1 en esta escuela, y el menor de 2. No es que no haya querido enviar al menor también a sala de 1, pero no me caminaba el chico. No me caminaba y no me hablaba, y así no me lo aceptaron, como que algo tenía fallado. Entonces como somos todos analizados y modernos, lo mandamos a estimulación temprana y a los 2 empezó el jardín. Me fui por las ramas, lo sé. Lo imagino a mi hijo mayor entrando el primer día de clases a su escuela nueva, sin conocer a nadie. Tal vez no encuentre con quien sentarse. Tal vez le de un ataque de timidez y se ponga colorado, y eso me parte el alma y me produce una angustia infinita, y todo lo que quiero es acompañarlo, darle la mano fuerte y sacarle la lengua a todos los compañeritos. Después me siento con él y me convierto en su amiguita de segundo grado, y todos terminamos en un psiquiátrico. Él lo tiene re-asumido. Que va a ir a una escuela nueva. Yo no. Él dice que tiene un poco de miedo y que preferiría ser el único de la clase (no el único nuevo, no el único varón, el único-único, que fuera una clase de uno), y yo le digo con mi mayor falsedad que va a tener un montón de amigos y así más fuerte podrá cantar... pero no me lo creo. Y dicen que si yo no me lo creo, él tampoco se lo va a creer. Y ojo, porque yo sé que va a tener un montón de amigos, porque los pibes son moldeables a las circunstancias, y esto le va a hacer super bien, porque la verdad es que ya no nos estaba gustando la escuela con rubgy, con todas esas 4x4, que no eran cuentas de matemática, justamente. Y yo soñé toda la vida con regresar y reinvindicar la escuela pública. ¿Pero por qué meterlo a mi hijo en mi cruzada político-social, digo yo? Y el menor... ay, si ustedes lo vieran, con esa pinta de pigmeo rubio y cachetudo, para comérselo... Un día me dijo que "no quería más a sus amigos viejos", pero que "Facundo -que es un amigo viejo- iba a ser siempre pero siempre su mejor y más amigo", y a mí se me partió el alma otra vez y en varias porciones desiguales, qué quieren que les diga. Por suerte su maestra nueva es divina, dulce, joven, simpática, y su aula es infinita y repleta de juguetes. En suite. Con computadoras. Porque viste que en una escuela pública te puede tocar la maestra de 65 que todavía no logró jubilarse y ya no puede sentarse en el suelo por la artritis. Mi mamá se jubiló a los 60, de la escuela pública, y yo creo que hasta el último día fue una maestra grandiosa, pero porque es mi mamá, ¿no? En cambio a la maestra del mayor no la conozco. Y por eso sigo soñando. Que tengo puesto el guardapolvo blanco que compré en "Quintás, donde un peso vale más", con broches y proceso antimanchas que calculo durará lo mismo que dure el lápiz negro (medio día), y entro sola, y no conozco a nadie, y todos me miran porque soy la nueva, y yo los miro y creo que son todos tarados y feos y miserables. Hasta que alguien se me acerca un poco o yo me acerco y me presento, y entonces me pregunto si no será mejor enviar a mi hijo el primer día con algún juguete lindo, ponele un Max Steel, para que sirva como anzuelo, así los otros nenes se le acercan, y yo no tengo juguetes nuevos en el sueño porque soy más grande. Tengo 11 años. Porque claro, a los 11 años yo cambié de escuela de verdad, y no conocía a nadie (ayudaba que mi vieja era maestra en la misma escuela), pero fue uno de los cambios más positivos de mi vida. Y eso deseo para mi hijo. Pero estoy muerta de miedo. Me parece que voy a llevar yo algún juguete nuevo el primer día para que las otras mamás se me acerquen. El chiquito ni se va a dar demasiada cuenta del cambio. Pero el mayor... Ay... encima la escuela nueva está a 1 cuadra del jardín viejo, y en algún momento se van a cruzar... Y la que sueña soy yo. Eso me pasó durante las vacaciones: me las pasé soñando que empezaba la escuela y que no había estudiado para inglés (siempre es inglés o matemática, esos monstruos)".
17 febrero, 2006
Soy políglota
-La estoy llamando, hace media hora que no paro de decir Violeta, Violeta.
-Pero no má, así no.
-¿Y cómo quieren que la llame?
-Hablale como sabés vos.
-¿...?
-Hablale como animal, como cuando llamas a los gatos o como con los monos.
Ahí caí, me estaban pidiendo que ladrara. Ahí caí también en que ellas piensan que yo hablo el idioma de los animales. Claro que esta no es una idea fantasiosa de sus cabecitas infantiles, tiene una base cuasi científica porque yo...esteee...yo...maúllo. Sí, maúllo. Cuando los gatos se esconden y no los encontramos me pongo a maullar como si fuera uno de ellos y vienen.
Lo de los monos es otra historia. Una vez en un zoológico, frente a la jaula de los carayás que estaban muy entretenidos gritando y no se acercaban, se me ocurrió imitar el aullido que hacían, al instante teníamos a la mayoría adelante nuestro tratando de descubrir al mono que estaba afuera llamándolos.
Con semejantes ejemplos, pobres criaturas ¿qué van a pensar?
Así que para no desilusionarlas, me puse a llorar como un cachorro, Violeta apareció y todos contentos.
Calculo que cuando sean más grandes y me pidan ayuda con inglés, se les va a caer un ídolo.
15 febrero, 2006
tic, tac,tic,tac
14 febrero, 2006
San Valentin
Detesto las fiestas importadas? SiSoy una madre babosa? Si
Entonces, como pesa más la babosidad materna, este es mi homenaje al amor más grande, incondicional y para siempre que voy a tener en toda la vida.
07 febrero, 2006
la escatológica naturaleza del varón promedio.

El invento de mi cuñada, sólo fue posible porque pensó en que la habilidad de un electricista evitaría que ella - e incluso sus hijas, dentro de un tiempito- tuvieran que hacer justicia por mano propia.
04 febrero, 2006
I´ll always be there...
Lo que cuenta Natalix, me hace acordar algo. Van a creer que sometí mis oídos sajones a una sobredosis auditiva de viejos boleros cantados por el juarense Luís Miguel y que eso me espumó el cerebro y me dejó todos los residuos de mi resistencia a la ñoñez. 02 febrero, 2006
when I'm gone
A la vuelta lo encuentro bañado en lágrimas "¡Me levanté y no estabas!!!".
Explicaciones: no debiste haberme oido, te avisé y estabas muy dormido, perdón, tenés que saber que jamás te abandonaría (-¿Alguna vez te dejé solo? –Hoy). Perdón, te quiero, tranquilizate, debería haber dejado una nota. Abrazos, besos, pena infinita por su penar y su temor, lenta vuelta a la calma, sonrisas, no pasó nada, si querés te preparo el desayuno, sí, quiero.
En la cocina veo sobre la mesa una foto mía que estaba en el living.
Ay, trajiste mi foto para pensar en mí y llorar cuando no estaba pregunto con sorna.
Me avergüenza mi propia crueldad pero burlarme es una forma de decirme y decirle "ya pasó, ya puedo reirme de eso y todo". Sólo que él es liviano (por más jóven que yo sea, él siempre va a ser más liviano), pasa a través de la ironía como si fuera niebla, como los ángeles cruzan la materia sólida, las puertas, las paredes, sin inmutarse me responde
No. La traje para pensar en vos y saber que estabas conmigo aunque no estuvieras.
Él siguió engullendo yogurt y yo tuve un escalofrío, una especie de susto y me quedé mirándolo llena de admiración y agradecimiento, en silencio.
30 enero, 2006
Lo que se hereda...
El sábado fue uno de esos días
-Yo no sé de donde sacan esas cosas estas dos, qué desordenadas son! Mirá como se ponen en bolas- le dije a mi mamá después de saludarla, mientras me sacaba las sandalias y las dejaba en el palier. Saludé a mi papá, revoleé la cartera en el sillón, tiré una bolsa con videos en otro sillón, me arremangué el vestido le hice un nudo dejándolo del largo de una minifalda mientras me iba a “mi” lugar en el comedor diario.
Mi vieja me miró y me dijo
-Me estás jodiendo? Hacen lo mismo que hacés vos.
-Yo? Qué hago?
-No te diste cuenta?- me contestó señalando el reguero de cosas que indicaba el camino seguido y mi cuerpo semi desnudo.
Y no, no me había dado cuenta.
Ahí nomás empezó la enumeración de similitudes por parte de mis progenitores, a saber:
Mi uniforme habitual era una bombacha (igual que mis hijas), solamente me vestía completa en fiestas de guardar o cuando iba de visita a algún lado; salvo que hagan 10ºC bajo cero andamos descalzas, desde que aprendimos a hablar contestamos hasta quedar con la última palabra, siempre fuimos tercas como una mula, normalmente dejamos todo tirado, a pesar de tener los ojos muy grandes cuando nos reímos parecemos chinitos, nuestros malhumores son soportados estoicamente por los que nos rodean, somos curiosas, nos gusta dibujar e inventar historias, amamos a los animales y a las plantas. La lista seguía y seguía.
Ante tamaño recordatorio, alegué que también tenemos muchas cosas que nos distinguen. Por ejemplo: Sol queda en calzones solamente en épocas de calor y Abril hace un culto del nudismo total tanto en invierno como en verano, yo me he vuelto un poco más recatada con la edad (me desnudo cuando es necesario) Sol quiere ser princesa y Abril tener muchos hijos pero que se los cuide yo, yo me conformo con ser quien soy. Sol dibuja en papel, Abril se dibuja el cuerpo, yo hago las dos cosas. Sol se enoja y le dura mucho, Abril se enoja y le dura poco, yo me enojo y depende con quién, me dura o no. Ellas dejan todo tirado, yo también, pero de última lo junto.
...
No encontré nada más.
Recién ahí, bajo la mirada burlona de mis viejos, caí en que mis hijas y yo nos parecemos más de lo que creía.
26 enero, 2006
Apenas entramos a su casa, Carme vació la bolsa sobre la alfombra y cuál ave-fénix con la energía más que renovada, fue ´a por ellos´: los regalos.
En un lindísimo envoltorio con tarjetita bien prolija estaba guardado el regalo de la re-bobe, la bobe y el zeide (bisabuela y abuelos de carmela): encantadores viejecillos, con buenísima voluntad, suficiente dinero y escasa intuición de lo que puede depararle a la cumpleañera y sus amigos ese dilemático regalo.
Lo abrió y su cara estaba extasiada. Había tenido la beatífica visión de la “Barbie embarazada!!”. Y era toda suya. La muñeca se llama Midge.
Yo, confieso, no pensé en ninguna de esas cosas que en general pienso cuando tengo que regalar algo para chicos chiquitos….no pude; frente a Midge depuse todo intento de selección bienpensante, didácticamente correcta y progresista de juguetes. Quedé atónita.
Allí estábamos todos, contemplando alucinados la evidencia milagrosa de una futura maternidad rarísima. Carmela le dio a su madre la caja para que la abriera con cuidado, en un gesto casi devocional. Los ojos de todos siguían implacables ese periplo.
A partir de ese momento y quién sabe durante cuánto tiempo, Midge estará entronizada en un lugar preferencial del mundo Barbie de Carmela. Eso sí, ese primer día entre primos y amigos íntimos debió padecer una infinita procesión. Todos los que estaban quisieron tenerla, verla, espiarla. Me incluyo.
Cada uno oficiaba una y otra vez el mismo rito: desnudarla ( con notable esfuerzo porque si fuese posible, Midge es aún más rígida que Barbie), mirarla con extrañeza, reconocer la portación de pudenda bombacha marca barbie y observar con rigor la panza a punto. Desde el sillón las madres nos reíamos ante la evidencia de que la muñeca tiene la chabomba labrada sobre la piel, ese sí es el perfectísimo cinturón de castidad!: Barbie, Midge y cualquier otra SON-CON-BOMBACHA.
La rutina infantil se desplegaba delante de nuestros ojos, todos hicieron parir a la pobrecita una vez y otra y otra y otra. Es que el asunto era increíble!, tenían que apretar con vigor hacia adentro, hasta hundirla, la panzota plástica. Lo hacían con una fuerza mezcla de morbo y placer sólo para observar el increíble y brevísimo momento (probablemente imaginado de otro modo, tantas veces) en que el bebé sale literalmente eyectado del inhóspito vientre. Es un parto catapulta!
Durante el tiempo que duró el encanto de la novedad.....supuse que asistiría – y me preparé con toda la curiosidad que tengo- a las más diversas e insólitas conversaciones entre pares, acerca de los orígenes de la vida (probablemente hipótesis sobre el propio origen). ¡Qué infinita decepción!, solo me llamó la atención que ninguno preguntara por el padre, tutor o encargado del extraño bebé que emerge del vientre materno con el pañal puesto.
Sí, sras. y srtas. Mattel cuida no solo de la moral de la madre impenetrable que ni siquiera tiene vulva, vagina ni agujerito por donde parir o hacer caca…sino también la moralita del encantador vástago. El pañal debe habérselo tragado Midge, junto con la "semillita" al momento de la concepción inmaculada...porque es de tela!!. Se puede sacar eso sí: y la hipótesis de Claudia es que eso es posible sólo porque el bebé es varón. "Macho" dijo la partera y mostró con orgullo su gracioso pitulín.
Algunas amigas y yo, que pasamos por esos otros partos, como dios manda, nos preguntábamos con envidia retórica, porqué tardamos más de un instante en volver a tener el pelo prolijo, ese rostro plácido, los labios sonrientes y maquillaje perfecto...y esa turgencia mamaria que ni chorrea ni se le marca una sola venita...pero sobre todo A MIDGE LE AFLORA UNA PANZA NUEVA CHATA E IMPECABLE apenas salido el niño!!. La flacura increíble de Midge posparto nos puso un poco tristes. Pero las preocupaciones de los chicos fueron en general del orden de la pura mecánica: no hubo inquietudes acerca del deseo, de las relaciones de parentesco, de la sexualidad, ni siquiera acerca de la diferencia sexual anatómica. Midge resultó un fiasco para mis amigas progres que insisten en regalar “De dónde venimos”, pero también lo fue para las más mojigatas que esperaban que la presencia de una niña avivada como Laurita respondiera con la sabiduría de los 9 años, “esas” preguntas infantiles que las cómodas sras. eluden con descaro.
Nada.
No hubo siquiera una de las nenas que sintiera la más mínima empatía por la pseudo maternidad de Midge ni por un segundo. No la creyeron, les da más entusiasmo que alguna se disfrazase de futura mamá poniéndose un almohadón debajo de la remera y haga la mímica dolorosa y sudada del parto más novelesco.
Pero a mí sí me dio un poco de impresión. Midge agitó mis peores fantasmas en relación a lo materno. (por supu que no los revelaré acá), pero me pareció monstruosa.. Por esa actitud inhiesta de abanderada de escuela, por que el gesto gélido la hace más parecida a una máquina “portadora de niños” que a una puérpera. Porque aunque sepamos que no existe tal cosa como el instinto materno, a todas nos gustó de chicas jugar a la mamá alguna vez. ...pero ese maniquí es absolutamente inverosimil, incapaz de generar la más mínima ficción que no fuera la del bebé bala.
Un juguete que no sirve para jugar, sencillamente no sirve para nada.
21 enero, 2006
Ayer tuve una experiencia mágica...
Ya sé que puede sonar cursi, pero tuve que morderme los labios para no dejar escapar ninguna lágrima (me habría matado si sus compañeros de Instituto me hubiesen visto llorar).
Vosotras me entenderéis, estoy segura. Verle allí arriba, delante de una orquesta en un ambiente (una iglesia) tan propicio y cantando las canciones de la BSO de Los Chicos del coro...
No lo está pasando demasiado bien en el Instituto. Es su primer año y es demasiado "distinto" al tipo de escuela al que estaba acostumbrado. Durante todos los años de clases estuvo con los mismos compañeros. Algunos se marcharon, otros llegaron nuevos, pero la mayoría se conocían desde el primer día. Los profesores, los padres, todo aquel ambiente era suyo, le pertenecía.
De pronto y con sólo doce años, se encuentra en otro lugar, con compañeros a los que no conoce y profesores que le resultan extraños. Los principios suelen ser complicados y para él también lo han sido. Entonces surgió. Su tutora es profesora de música y se propuso montar una coral escolar. Los "amigos" de Guillermo (que es mi hijo) no quisieron ni oír hablar de eso. Pero él se sintió atraído enseguida, le gusta la música. Así que se apuntó. Todos los días, durante cuatro meses, han ensayado a la hora del patio y todos los viernes al terminar las clases.
Hasta ayer.
Me sentí muy orgullosa y emocionada al verle allí. Diez valientes niños, frente a unas cuarenta niñas. Nerviosos y emocionados, supongo que para hacer juego con unos padres que les mirábamos como si hubiesen descubierto la música esa noche y rezábamos porque en su vida todo fuese como en ese momento.
Quería contároslo porque aquí, en casa, debo comportarme como si ayer fuese un día normal. ¿Verdad que me entendéis?
Antonia Romero
18 enero, 2006
De padres e hijas
En otras partes del blog escribí sobre la relación con mi mamá y con mi hermano, pero a mi viejo lo mencioné apenas. Creo que hay tanto amor salvaje dando vueltas todavía entre nosotros que no tuve la necesidad de volcarlo, pero ahora que se levantó el dique, me acordé.
Uno de mis primeros recuerdos es el de las mañanitas en el norte de Santa Fe (soy santafecina) en que por casualidad madrugaba y él ya estaba tomando mate en el jardín, yo me acercaba con mi sillita y el me preparaba “el especial”, mate con azúcar y en lugar de agua, leche. No hablábamos porque yo todavía no manejaba mucho la palabra, pero disfrutábamos en silencio de nuestra mutua compañía. Por las noches me acompañaban sus cuentos inventados, de animalitos (los mismos que ahora les cuento a mis hijas). Me acuerdo también el acompañarlo a ver pacientes al hospital para después pasar a meter los pies en el río barroso que lamía nuestro pueblo, antes de volver a casa. Más o menos cuando tenía cuatro años nos mudamos a Bs. As. por etapas, primera etapa: nos vinimos mi mamá y yo para conseguir casa, colegio, consultorio; segunda etapa: se vino él con el resto de las pertenencias después de haber liquidado lo que quedaba. Entre etapa y etapa pasaron algunos meses en los que nos veíamos muy poco, solamente cuando el venía unos días. Qué sentimiento de vacío cuando se iba! Yo atesoraba los papelitos de los caramelos que me compraba como para retener algo de su presencia, de los besos cosquillosos de sus bigotazos, hasta la próxima visita.
Ya totalmente establecidos apareció mi hermano y el idilio empezó a romperse, terminó de partirse, pensaba yo, en mi adolescencia. Puse a prueba y desafié constantemente cada uno de sus límites y su paciencia. Pero el tipo no acusaba recibo, recién ahora entiendo que si no lo hizo fue por el amor que me tenía, de otra manera no hubiera podido soportarlo. Fueron unos años difíciles, más para él que para mí, que se vió de pronto con que su bebé se había transformado en el bebé de Rosemary. Capeamos unos cuantos temporales juntos, solitos y salimos adelante.
Tuvo el buen tino de no invadirme nunca, de respetar mis tiempos, de prevenirme y a pesar de eso, con todo el dolor de su alma reflejado en los ojos, dejar que me rompiera la cabeza contra una pared cada vez que insistí en hacerlo. Me dejó crecer y salir de la protección cálida de sus brazos con las suficientes herramientas para enfrentarme yo sola a lo que venga, pero haciéndome saber que siempre va a estar ahí, para mí, cuando lo necesite, para lo que sea.
Yo, tan explosiva, tan inquieta, él, tan agua de pozo, tan medido. Tan distintos nos fuimos igualando al entender la diferencia del otro.
Su presencia me produce lo que la mía produce en él, una total pacificación interior, aún hoy, cuando falta poco para que los papeles se inviertan.
14 enero, 2006
Es mediodía y la luz apenas parece estar despuntando, ¿no?. Curiosamente es él quién va dando indicaciones a sus tíos de cómo llegar a tal o cual lugar, se orienta muy rápido y es mandón. Las primas mujeres son ligeramente menores y están cuasi enamoradas de mi hijito...
Cuando termino de decirle eso, me dice que me mandó más fotos por email. Una que le saqué el otro día a la mañana cuando cansada de buscar dónde miercoles se había metido lo encontré hablando secretitos con otro de los muchachos en el cuarto de las nenas...y él jugando con la compu barbie. 

