07 mayo, 2007

La botonera infantil

Hoy estaba chateando con una cyberamiga, madre de una niña de 10 meses, que en medio de la charla tuvo una idea muy ingeniosa. Me preguntó: Cómo? tu hijo no trajo botón on/off?.

Pensándolo bien, estaría bueno. Y como me quedé pensando en el tema, recién estaba en el baño y se me ocurrió como perfeccionar el invento. Deberían venir, además,con un administrador de tareas tipo Windows y un control de volumen. Entonces sería, ponele, como cuando tu computadora anda lenta. Que es lo primero que hacés? Apretás CTRL/ALT/DEL, obviamente. Pero no tenés nada para FINALIZAR TAREA, entonces vas a PROCESOS y ves un PROCESO INACTIVO DEL SISTEMA que ocupa nosecuantos miles de MB ...lo finiquitás, y listo el pollo. Volves a volar por el cyberespacio como si nada hubiera pasado. Que lindo sería que con los pendex fuera igual. Si pudiéramos resolverles la chinche cotidiana, así nomás...Por esto, para volver al tema que nos compete, me pensé unos casitos prácticos. Ahí van:

Caso 1) Tu hijo tiene uno de esos días en que (para decirlo mas finamente dada mi escasa antigüedad en este blog) no hay pito que le venga bien. Ya comió, ya lo cambiaste, ya durmió, lo tenés a upa...pero no, no sabes que mierda le pasa. Vamos a CTRL/ALT/DEL, LLANTO, FINALIZAR TAREA. Chau picho. Calladito como un santo.

Caso 2) Charla jugosa con una amiga aprovechando bebé dormido. De repente empieza a quejarse y romper las guindas porque se despertó. Sale botón MUTE por un rato y santo remedio. Podés concentrarte en la conversación sin especular sobre en qué momento el quejido se convertirá en gritos inaguantables.

Caso 3) Visitas molestas que no se van más. No tenés ganas de atenderlos, pero no se hacen cargo. Vas al tablero de control, buscás icono "CHANCHO EN MATADERO, CONTROL DE VOLUMEN: MAX" y tu hijo los ahuyenta por vos.

Caso 4) Situación similar a Caso 1, salvo que el administrador de tareas se te colgó y no lográs resolver nada. Apretás RESET y vuelve todo a la normalidad. Arranca perfecto y dócil como un cordero.

Caso 5) Intentás retomar por enésima vez tu casi inexistente vida sexual posparto, aunque más no sea para revertir su tendencia a cero. Aprovechás porque creés que tu bebé está dormido. Pero no, cuando estás en lo mejor (para vos, obvio) llora como un hijo de puta (que sos vos, pero es el primer insulto que se te viene a la mente). Ahí nomás y sin pensar, apretás el botón OFF.

04 mayo, 2007

Desesperación.

A poco no hay momentos en que sientes que no puedes seguir en ese lugar, necesitas moverte, pero ohh confsión, estás en la oficina, no puedes andar de arriba a abajo, ayyy que nervios y QUE DESESPERACION. Me siento confusa,nerviosa, desesperada, mañana tengo una fiesta muy importante y para no variar, un canijo grano se posó en mi barbilla -mentón- y se quiere ver horrible, y digo que se queire ver porque no lo quiero dejar salir, no inventes!! cómo voy a ir con ese condenado granote ahí, ya lo veo, casi lo puedo palpar, listo para la foto, ay no, que horror :(
Ya me quiero ir a casa, ver al pequeño, jugar tal vez, y ordenar un poco la casa, con eso que es viernes, empieza la labor hogareña, me siento como Cenicienta. Plop

01 mayo, 2007

El nombre del hijo (II)

Ahora que lo pienso, no es casual que la primera entrada la haya publicado un 7 de abril. En esa fecha nació mi abuela materna, Dominga Pascuala. ¿Adivinan por qué se llamó así? Adivinaron: nació un Domingo de Pascua. Ya conté la historia del cambio de mi nombre en el momento del registro. Con mi hermana pasó lo mismo, se iba a llamar Viviana nosé qué más, y terminó siendo Silvia Viviana por esos revires de mi viejo. Mi mamá se enteró de la nueva denominación al ver los documentos.
En la familia de mi esposo las cosas no son del todo mejores. Él y su padre comparten el Luis, uno es Alberto y otro Alejandro, de modo que la única manera de saber a quién corresponde abrir la carta del banco que está rotulada como urgente es comprobando los números de cuenta. Sobreabundan los Luises y Alejandros en la familia de mi esposo. Y la manía extraña de llamar al primer hijo como el padre. Es medio vergonzoso para mí llamar a un pariente y decir: "Hola, soy Graciela, la esposa de Luisito..." Ni qué hablar de estar aclarando constantemente a qué Luis me refiero cuando hablo de un comentario o hecho, siendo que comparto varias actividades con mi suegro es necesario el dato.
La cuestión del nombre tiene mucha tela para cortar, como verán. Siempre está el prurito a los motes o burlas que pueda generar el nombre elegido. Mi amiga estaba embarazada de mellizos. Dos varones. Me mandó un mensajito al celular diciendo que uno de ellos se llamaría Juan Bautista, yo se lo respondí muy contenta y entusiasmada con un chiste sobre perder la cabeza por una Salomé y qué sé yo qué otra huevada. Apenas presioné el YES para enviarlo, me dí cuenta de que podía ofenderse. Y se ofendió. Mucho. Perdón, Paula. Su otro hijo se llama Ignacio. Todos lo llamamos Ignacio, pero quizás de más grande opte por el temido "Nacho". Así como yo me resistí durante mucho tiempo a que relacionen a mi primogénito con un palmípedo para que él hiciera suyo el mote, así de inexorables son las aceptaciones de los apodos ¿no?.
Mi cuñado y su esposa eligen llamar a su hija (primera mujer nacida en esa generación) Olivia. Mandan mail: "Olivia, pero no como la esposa de Popeye, como Olivia". Cuando leímos el mail nos quedamos de una pieza y empezaron a surgir de nuestro inconciente miles de derivaciones de Olivia: Olivia de Havilland, Olivia (libro del FCE), aceite de Olivia, Caleta Olivia, Olivia Newton-John (y Neutron Bomb, por supuesto)...
Un sobrino se llama Marco. Así, sin ese. No es Marcos, es Marco. Marco Sinese. Já.

¿Qué nos pasa a los padres cuando vemos que alguien hace una asociación, un chiste (que no una burla) con el nombre de nuestro hijo, ese nombre que elegimos tan cuidadosamente? Nos pasan muchas cosas, sin dudas, nos da miedo, bronca, duda, ganas de protegerlo del daño que les pueda causar... Ojo, no estoy dando ejemplos de nombres como Fructuoso, Soledad Dolores del Solar, Epaminondas, o cualquier nombre que mueve a la risa de por sí. Nombres normales, por todos conocidos...

Cuando iba a nacer Martín hicimos la consabida listita. Algo le preguntamos a Patricio, pero todavía era muy chico y le daba lo mismo cómo se iba a llamar el intruso. Perdón, el hermano. En esta lista estaban otra vez nombres que ya habían aparecido con la elección anterior (tenía a Iván entre ceja y ceja, ustedes entenderán). Pero también aparecían otros nombres, ahora ligados a personajes, rostros, situaciones. Martín era uno de ellos. Había sido mi alumno en la catequesis de Primera Comunión. Un pibe muy especial, tenaz, creativo. Sus padres eran agnósticos, aún así él insistió en hacer la catequesis. Y tomó la Comunión con todas las de la ley. Años después me lo encontré, no siguió practicando pero nunca se arrepintió de esa pequeña decisión que tomó a los 8 años.
Y Martín fue Martín entonces. Claro que nos faltaba el segundo nombre. No era cuestión de tener un Patricio Andrés y Martín Asecas. De eso veníamos hablando con Patricio una tarde al regreso del jardín cuando compartimos el ascensor con una vecina:
-¡Qué lindo!, ¿vas a tener un hermanito o hermanita?
-Hermano -(Patricio siempre fue de pocas palabras)
-Ah, ¿y cómo se va a llamar?
-Martín, se llama Martín. Pero el apellido no lo sabemos todavía.

30 abril, 2007

Agradecimiento

Hola a todas y todos desde el hermoso puerto de Veracruz, el día de hoy estamos con un solecito lindo y festejando el día del niño, además agradeciendo la aceptación al blog para participar en él.
Mil gracias. Mokimom

24 abril, 2007

Marusiñas

Nadie me dijo que me iba a sentir así al verlas.
Nadie me advirtió de la cosquillita que se siente muy dentro al ver que algo que se hizo en casa, a las apuradas si se quiere, toma otro color, otro valor al estar impreso, ilustrado, armado...
Tampoco me advirtieron qué cara iban a poner mis hijos al ver los libritos. O mi marido.
¿Cuántas cosas más provoca un acto tan simple como sentarse a escribir y ser publicado? ¿Me acostumbraré alguna vez a parir libros? (Nunca me acostumbré a parir hijos, aclaro para el que se sienta tentado al chiste fácil.)
Y todos maravillados porque me pagaron por esto. Yo también, no vayan a creer. Pero yo, con esa cara de mosquita muerta, plagio a mi hijo y cobro mis manguitos.
Mirála vos a la mina esta. ¡Quién iba a pensarlo!

PS: Marusiñas es el nombre de la colección donde salió mi cuento publicado

20 abril, 2007

Freedom

Ufff.
La casa está tranquila. No hay ruidos, ningún Barney cantando. No hay peleas. No peines finos. No pensar en que mierda comemos.
La casa está tranquila.
Las niñas se fueron con el papá, durante el fin de semana a la costa.
Es extraña la sensación de alivio y la culpa que esa sensación me da.
Porque no puedo sentirme tranquila si ellas no están conmigo? Porque en realidad, no puedo disfrutar de esa tranquilidad?
Culturalmente debemos ser madres abnegadas, que dan sus vidas por las de sus hijos.
Pero ellas (mis hijas) lo están pasando bomba!!! y no se trata de que tenga (yo) que dar la vida por nadie. Entonces porque no puedo dejar de sentir culpa ante dos días de libertad?
Ok, entonces me duermo una siesta, me doy un baño de inmersión, y pienso en que ponerme hoy a la noche, seguro con la lluvia la culpa se diluye un poco.

18 abril, 2007

Llegás a tu casa con tu hijo llorando porque se te hizo de noche en el camino y ves el auto de tu marido en la puerta. "Que bueno" decís. "Llegó temprano". Te puede ayudar con el baño y la mamadera, con un poco de suerte a dormirlo. Que bien te viene, desde anoche que tenés el estómago revuelto (te levantaste a la madrugada a vomitar) Menos mal que hoy es miércoles y viene la empleada, así de paso te podés borrar un ratito a la mañana a hacerte masajes, encima del malestar dormiste poco y nada porque la espalda te está matando (levantar 8,5 kg de peso dia y noche y tenerlo bajo el brazo se hace duro). Ojo, calavera no chilla porque prometiste ir a visitar a esa amiga que tuvo mellizos hace un mes...hace semanas que estas esperando el momento en que ella no tenga quilombo (tuvo uno de los bebes en neo) y se da justo hoy, la puta madre, que te sentís para el orto. Y Ramiro? Y...hay que llevarlo, no es el mejor programa para él pero no queda otra, tu empleada se va a las 5 y quedaste con tu amiga a las 4...así que vamos, chancho, acompañá a mamá a hacer sociales un poco, de paso paseás vos también.
Estas en lo de tu amiga y hace una hora que te querés ir, pero la pobre está puérpera y ansiosa por tener vida social, te suplica que te quedes un ratito más (y sí, hay que tener mellizos, y estar sola che...no es fácil. Vos te quejás pero mirá un poco a los demás). Uno duerme siempre y el otro nunca. Tu amiga tiene unas ojeras que se las patea, y otra hija más que se desespera por alzar los hermanitos, un peligro en pinta pero es tan divina y la ayuda tanto que te la morfás. Bueno, vamos chancho, volvamos a casa que ya te estás poniendo denso. Y no llorés en el auto, eh? No llorés...pero igual llora, te taladra por la panamericana, menos mal que para de a ratitos...así que te ponés en off y fuerza fuerza que ya llegamos. Que suerte! vino papi! ahora te baña, te da de comer así de paso preparo algo (un zapallo o un arroz, no más que eso porque lo unico que tenés en el estómago son dos tazas de té y galletitas de agua, más no te pasa)...entramos...que pasa? no hay luz? por que está todo apagado? No llorés más chancho, no ves que estamos en casa ya? Hay luz, hay luz porque está la tele prendida, menos mal..pero papi no está..dónde mierda se metió? Ah, ya lo vi, de la frazada salen unos pelos y una mano inerte...estás dormido? mmgfhhrfrrghhff . Hace mucho que llegaste? mfsi comuna hora sha vomite cague me siento para el orto me viamorir...shevatelo porque quiero dormir y shora...y bue..lo bañas vos sola, luchás para que coma, para que duerma y escribís este post mientras está entretenido porque tu marido está con un pie en la tumba...mientras pensás "por algo a los hijos los tienen las mujeres"

17 abril, 2007

HOLA

Karina- 33 años, madre, esposa, y miles de etcéteras.
Tengo dos soles, Francisco de 5 años y medio y Lucía de 2 y medio.

El día que me enteré que estaba embarazada, me cambió la vida, de una forma que nunca imaginé, lindo muy lindo y a veces demasiado.

Por momentos me encantaría poder donarlos un ratito. Tener 5 minutos para bañarme sin que nadie entre, pintarme las uñas de corrido, mirar tele sin ruido, conversar sin que nadie me interrumpa, depilarme sin ponerle cera en la cabeza a ninguno de los dos...

Muchas veces siento que vivo la vida de otro, me levanto temprano, hago bici, me baño, los levanto, llevó al más grande al jardín, vuelvo y dejó a la nena en casa, voy a trabajar, salgo a las 6 y cuando no tengo que ir a buscarlos a circo, basquet o gimansia me enchufan un cumpleaños, ir a casa cocinar, esperar al quetejedi para cenar, juntar todo y obvio tirarme de panza (no cabeza) en la cama.

Creo que para la mayoría no debe ser ninguna novedad lo que estoy diciendo, pero esta es mi oportunidad y mi espacio para hacer catarsis sin que nadie me mire como un bicho raro.

Y justo en los momentos en los que siento que la vida me pasa por arriba, me acuerdo de las manitos calentitas tocandome la cara, los besos mojados, los abrazos y tantas cosas gratificantes que tiene la maternidad

13 abril, 2007

Duda

Que alguien me diga como evito litros y litros de baba chorreando por mi cara, cuando mi niña de 6 años (y primer grado recién iniciado) me dice al pasar una camioneta con la publicidad de "Pico Dulce" con su dirección de Internet pintada -Cuando llegue a casa voy a entrar. Tenes una birome?-
Plop.
No se en que momento se "hizo" grande. No se como pasó, pero juro que cuando escuche esas frases sentí una mezcla de enoooorme orgullo y pánico.
Esa bebita que no se podía dormir sin tocarse el ombligo es la misma nena que ahora "entra" a Internet?
Y de golpe el tiempo me pego una cachetada.

12 abril, 2007

Juancito

Juancito nació pocos días después que mi Josué, en noviembre de 2006. Pero como nació sietemesino, yo digo que en realidad, tiene tres meses. Es hijo de unos amigos que apostaron a tener un hijo en común cuando sus otros retoños (de sus parejas anteriores) ya estaban grandes y había que empezar a recordar todos esos detallecitos que hacen al cuidado de un recién nacido (y que tan rápido se olvidan, no?). Pero no solo era desearlo y concebirlo: sucede que su mamá tiene sangre factor RH negativo, y eso empezó a causar problemas desde el principio del embarazo. Ya desde las primeras consultas le dijeron que no se hiciera muchas esperanzas, que lo más probable era que lo perdiera. Recuerdo el llamado telefónico de Graciela, lleno de angustia, aturdida por la horrible posibilidad. Confiamos en Dios y empezamos a buscar donantes de sangre, porque el bebé tendría que recibir transfusiones... mientras aún estaba en la panza. Primero, que no es fácil conseguir ese tipo de sangre en particular. Segundo, que el bebé estaba anémico y lo necesitaba urgente. Vino la primera transfusión, y el asombro de la médica al ver que a pesar del Valium y todo, Juancito insistía en moverse y eso hacía más difícil pasarle la sangre. Algo ayudó, pero hubo que hacer otra poco tiempo después. La anemia continuaba. Otra vez pedir donantes, otra vez esperar y orar, otra vez el dolor del procedimiento y Juancito moviéndose como queriendo dirigir la operación desde dentro de la panza.
Llegada la semana 32, decidieron hacerlo nacer de prepo. Creo que fue al día siguiente que tuvieron que hacerle una nueva transfusión. La mamá se internó con él en el hospital durante esas semanas. Y Juancito, dentro de la incubadora, seguía moviéndose. Y creciendo. Y recuperándose.
Hoy es un hermoso jovencito de casi seis (cuatro) meses, que vino a visitarnos para Pascua y nos recordó que la vida siempre es un milagro. Josué, mi gordito tranquilo, lo miraba moverse, tal vez pensando: "¿Y a este qué bicho le picó?". Y el otro se desesperaba moviéndose y reclamando la teta. Es una hermosura verlo y suspirar aliviados sabiendo que está bien. Si supiera cómo adjuntar fotos, les mandaba una que sacamos de los dos bebés. Pero bueno, por lo menos en palabras, no quería dejar de mostrarlo.

11 abril, 2007

LLUEVE SIN NIÑOS

En Buenos Aires, en este mismo instante, llueve a cántaros. Y como decimos -y pasa- aquí, caen dos gotas y todo se inunda. Quizás sea una sudestada. La temperatura descendió y el viento lanzó el skate de los niños de un lado al otro del balcón. Ellos están en la escuela. Saldrán en 45 minutos. Yo estoy en paz, escribiendo. El almuerzo está listo.
Y como llueve, y ellos no están, me pregunto si es lícito abandonar a los niños en la escuela.

08 abril, 2007

No lo despierten por favor

Cuando tenemos un bebé y al fin logramos dormirlo consiguiendo así un momento de fugaz tranquilidad, parece como que la familia (no el núcleo familiar primario, sino el resto de la parentela) se confabula para sacarlo aun del sueño más profundo. Nunca falta la ronda alrededor de la cuna, con muchos, muchos pares de ojos que le clavan miradas penetrantes en medio de exclamaciones tipo "miraaaaaa....que hermooooosssoooo....coooomo dueeeeermeeee", o la abuela que lo taladra a flashazos de su Kodak Instamatic de 1972, ni los que pasan y le dicen "que cuenta mi vidaaaaa???" hasta que lo consiguen. Lo logran, te lo despiertan, el chico llora porque está mal dormido, entonces todos en su afán de ayudar complican más las cosas, a saber: pasandolo de brazo en brazo, sacándolo a pasear en cochecito aunque el sol raje la tierra, haga un frío polar o te morfe el dengue, jugándole para que se distraiga, revoléandolo por el aire...hasta que queda más excitado todavía y totalmente pasado de vueltas entra en un círculo vicioso del tipo "tengo sueño y no puedo ni quiero dormir porque todos me dan bola pero me pongo de mal humor y lloro entonces para que no llore todos me juegan y yo sigo con sueño y cada vez lloro más y cada vez me estimulan más".

David Byrne escribió una canción hace muchos años contando cómo a la gente le divierten en estas situaciones. El tema se llama Stay Up Late, está en el disco Little Creatures de Talking Heads, se las dejo completa para que la escuchen (está el podcast mas abajo) y la letra en español dice más o menos así:

Mami tuvo un bebé
Acá está, se quedó dormido
Es una cosita para jugar
Por qué no lo despertamos?
Que divino!! el bebé
que cosita! esos piecitos!
...

Por favor, dejame hacerle upa
quiero despertarlo, toda la noche
Es una cosita para jugar
Quiero despertarlo, toda la noche
Y lo hago!!

Miralo tomar la mamadera
Miralo comer en su plato
Tan divino, como un botoncito
No te dan ganas de despertarlo?
Y nos divertimos gratis
Esa sonrisa en su carita
No te encanta ese bebé?
No te dan ganas de despertarlo?



07 abril, 2007

El nombre del hijo

Cuidadosamente elegimos el nombre de nuestro primer hijo. Compré un libro de nombres, marcamos los que nos gustaban, hicimos la listita y fuimos tachando. Había algunas premisas muy claras:
* tenía que pegar con el apellido. Eso dejaba bastantes nombres largos o lindos afuera.
* no debía haber otra persona con el mismo nombre en la familia. Esta era importantísima, si tienen en cuenta que en una reunión mi familia alguien gritara ¡ALEJANDRO! más de la mitad se sentiría aludido. Si, en cambio, el grito fuera ¡LUIS! sólo atendería un 20%.
* tenía que tener un segundo nombre. Esa era medio boba, sabía que el segundo nombre no se usa nunca, pero bue...
Finalmente llegamos a una decisión: Patricio Iván. Así, porque sí. Porque nos gustaban los dos nombres. Luego de elegirlos recordé que yo iba a ser llamada Alejandra Patricia, pero mi padre cambió mi nombre por Graciela Alejandra al anotarme en el Registro Civil. ¿Su justificación? Dijo recordó que cuando empezó a salir con mi mamá ella dijo llamarse Graciela, ser hija del vigilante de la esquina y qué sé yo qué más.
Pero eso no iba a pasar con nuestro hijo. Patricio Iván llevaría ese nombre porque sus padres lo habían elegido con amor, pensándolo, imaginándolo. Estaba decidido. Ese era el nombre del primogénito.
Lo anunciamos a las respectivas familias. No sé quién se dio cuenta. Quizás fuí yo, quizás otro, no lo recuerdo. Fue el principio del fin.
El nombre de Patricio Iván conllevaba un detalle que cobró demasiada importancia: sus iniciales serían P.I.S.
Las familias se dividieron, las opiniones también. Los bandos se enfrentaron con fuertes argumentos. Por un lado estaban los que lo tomaban para el churrete, se sucedían ataques de hilaridad cuando se hablaba de Patricio Iván. Una vecina, embarazada de una nena, Catalina, cuando me veía me preguntaba cómo estaba PIS, y aclaraba que ella estaba esperando a CACA...
Los otros se rasgaban las vestiduras. Pontificaban sobre los profundos daños psicológicos que podría causar al niño en su más temprana época del control esfinteriano. Que las burlas de los compañeros lo harían tímido, retraído y antisocial. Que yo tenía que velar para que no pasara por las terribles pruebas que lo esperaban y que su identidad se vería dañada por la fatídica conjunción de iniciales.
En medio de eso mi panza crecía. Y mi malestar también. Era una prueba piloto de lo que pesarían las opiniones y bromas del entorno. Hasta qué punto invadirían nuestro espacio, nuestra familia, nuestro criterio...
Finalmente, decidimos cortar por lo sano. Basta de molestar con el nombre de mi hijo. No se va a llamar Patricio Iván, porque si así fuera sus opiniones y bromas serían lo que marcaría su crianza, se llamará Patricio Andrés. No jodan más.
Patricio Andrés creció y hoy elige llamarse Pato.

06 abril, 2007

Nos vemos por acá

Buenas tardes. Soy Verónica, alias Verte en los blogs, 36 años, madre reciente y primeriza de Ramiro de 4 meses. Tengo exactamente 40 minutos para escribir un post coherente, legible y si no es mucho pedir también entretenido, ya que esta es la duración exacta de las siestas de mi hijo. Ni 38 ni 43: 40 minutos religiosos, por lo cual y teniendo en cuenta de que acaba de caer siendo las 15:02 en el reloj de mi cocina, para las 15:42 deberé haber terminado, releído, hecho preview, corregido y publicado. Encima es mi primer post en tan distinguido blog, al que ingreso despues de aprobar el riguroso casting de la Sra también Verónica pero Sukaczer (a quien, segun acordamos previamente, cedo el privilegio de utilizar su nombre de pila) por lo cual la presión es aún mayor. Voy bien, son 15:07.
Ramiro nació en noviembre, a las apuradas. No obstante, lo buscamos durante 2 años. Para esta misma fecha pero en 2006 me estaba enterando de que estaba embarazada (acaba de pasar mi marido reprochandome "despues no me digas que no estás todo el dia con la computadora"...ufff. El señor vio el tenis, toda la mañana y hasta recién...pero se ve que el partido ya terminó y no sabe que coños hacer) Retomo: no fue un embarazo espontáneo, fue mas bien una lucha contra algo que nadie elige, que es ser infértil. Pero bueno, por suerte todo salió mejor de lo que esperábamos y nuestro tercer intento nos sorprendió con una beta de 193.
No me lo creí hasta que nació. Iba a las ecografías y veía la pantalla como mirando un documental de la National Geographic. Esa silueta que se movía en blanco y negro, ese bebe que bostezaba y manoteaba todo desde la 4 D era mi hijo, y ya era igual que ahora: inquieto, alerta y con los ojos como el 2 de oros.
Cuando lo sacaron y me lo mostraron fue lo más. Cuando estuve internada lo miraba y decía: tendría 50 hijos más mañana mismo si pudiera. Cuando llegué a casa me acompaño mi mamá la primera semana. Fue increíble.
A la siguiente, mi mama se tuvo que ir a trabajar y me quede sola. No quiero decir que me quise matar porque es muy fuerte para una primera leída, pero cualquier madre sabe lo que es el puerperio y no necesita que se lo expliquen en detalle. Mi hijo no dormía. De noche sí, pero la siesta jamás. Cuando podía, leía en internet "cuanto duermen los bebes?" y veía que un recién nacido lo hacía unas 20 horas entre el día y la noche y pensaba: por favor que alguien le avise al mío. El dormía alrededor de 12: 8 de noche (cortadas) y 4 de dia, de a ratitos, como los perros.
Mi hijo lloraba. Si tomaba la teta no. Si lo soltaba lloraba. Mi hijo tenía gases. Tenía todo lo que nadie te dice: que la maternidad es fantástica es un hecho, si no valdría la pena el esfuerzo, pero lo otro, lo políticamente incorrecto, lo que "queda mal decir" todos te lo ocultan.
Puta, ya son y 32. Me dispersé y ahora no sé como seguir. A ver...llegué a ser madre con la idea de "comen y duermen" para descubrir que el mío no aplica a esta simple regla. Comer come, eso sí, de lo lindo. De noche es un rey, y de día se aburre. Tiene cuatro meses y ya se aburre. Quiere estar sentado solo y no puede. Quiere agarrar chiches pesados y se le caen. Se enoja con el gimnasio porque los muñequitos están pegados y él quiere metérselos en la boca. Igual yo lo dejo, pobre hijo. Tiene que aprender que cada cosa viene a su tiempo y que no todo es fácil de obtener en esta vida.
Y ya está moviendo las patitas, me rec...y ni siquiera releí lo que estoy escribiendo. Seguro seguro que el post es un desastre. Prometo mas consistencia en los próximos, es que esto de escribir en tiempo real no me está funcionando. Pero bueno, es así. Sarna con gusto no pica. Los tengo que dejar (suerte para los lectores, je). Las próximas entregas tendrán mejor calidad literaria, lo juro. Un beso.

04 abril, 2007

Mi propia bienvenida.

Arranco con una presentación formal? Ok
Soy Alfonsina. 33 años. 2 hijas, de 6 y 2 años. Divorciada.
Mmmm...
Es tal vez un poco acotada. Podría ir más allá? Sí, seguro.
Bueno entonces voy.
Hace un poco más de un año me separé. Fue un divorcio difícil, doloroso. Nadie sale indemne de este tipo de rupturas. Mucho menos los chicos.
Las mías tuvieron que cambiar de casa, barrio, colegio, amigos y hasta la familia (por motivos que más adelante contare) no cambió pero tuvo una mutación importante.
Mi ex marido se fue a vivir al extranjero, y si bien, vuelve cada mes y medio o dos meses, todo se nos hizo mucho mas difícil de lo que creía.
Durante muchos días no tenia fuerza ni para levantarme de la cama, y sí es cierto, los niños te dan un empuje extra, pero cuando no tenes ni un poco de fuerza ese empuje se transforma en una carga.
Una "debe" estar bien por ellos. Ser fuerte. Y por supuesto no entra en el combo quedarte en la cama todo un día llorando, si eso es lo que necesitas.
Pasé momentos donde agradecía a Dios o a quien fuera tener el amor incondicional de esas dos "mostruas", y también pase por momentos donde lo único que quería era que alguien se las llevara por lo menos un día entero para poder quedarme en pijama y llorar tranquila.
Pero las cosas pasan. El tiempo pasa y todo se va acomodando.
Estamos encontrando nuestro propio lugar como una pequeña familia de tres.
Nos cuidamos y nos queremos.
Aunque aveces necesite encerrárme en el baño para poder llorar tranquila.

26 marzo, 2007


Aunque no nací en Jacinto Vera, mi casa natal era afuera de lata y por adentro madera. Y hacía frío. A falta de estufa, el viejo fabricaba -en lo que a mi me parecía una enorme lata cilíndrica- un brasero de aserrín capaz de dar calor toda la noche. La ceremonia de ir a buscar el aserrín a la carpintería y encontrar el más sequito, los fantásticos cuentos que me hacía en ese breve viaje y aquel frío en la cara hicieron de mi infancia -entre otras tantas pequeñeces amorosas- la mejor parte de este todo. Cuando el brasero estaba encendido soltaba chispitas diminutas que volaban hacia el techo haciendo eses breves. La luz tenue del rancho y mi imaginación de niño en la era del Apolo 11 me llevaban por viajes interestelares. Me acostaba de panza en el piso de modo que la boca del brasero quedase a la altura de mis ojos para ver los colores que se producían allí dentro. Para aumentar el goce, jugaba a desenfocar al máximo la vista para apreciar aquello como una imagen factible de reproducir luego. Yo sabía que era fuego, me lo habían advertido muchas veces, pero la fascinación y el espíritu fantasioso me hicieron introducir una imaginaria nave (muy parecida a mi mano) en aquella cavidad ardiente. El saldo fue terrible, la nave quedó gravemente dañada y aunque en la base de reparaciones hicieron todo lo que pudieron no dejó de arderme en toda la noche. Al otro día, el brasero era el mismo, el astronauta también, pero la percepción de las cosas había cambiado para siempre.
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Este texto antes que post, fue comment en el blog de Ludmilla, como siempre me gustó, lo rescaté ahora como aporte a esta nueva comunidad de blogueros a la que me han invitado.

23 marzo, 2007

Presentación y discurso de bienvenida

Me presento: mi apodo más íntimo es Mumi, mi nombre Maria Eugenia. Desde diciembre de 2.004 soy Otra. Mi marido se llama Germán, mi hijo: Santino.
Madre babosa, abogada-trabajo en Tribunales, de tarde soy ama de casa y Madre. Entrerriana de Villaguay, residente en Paraná. Descendiente de judíos rusos y tanos-criollos-gallegos por parte de madre (lo me valió el apodo de "rusa" y "rusa hincha pelotas").
Me encanta este blog, me enorgullece poder participar y poder hinchar las pelotas acá también. Voy a empezar por disentir con Verónica acerca de no aguantar los hijos propios.
Yo no sé que hormonas andan circulando por mi cuerpo desde que nació Santino, pero le tengo una paciencia infinita, es muy raro que me saque de las casillas. Será que mi modelo de maternidad ha sido mi abuela (la típica abuela)? Estaré haciendo lo correcto?

17 marzo, 2007

Ley de paridad

Cuidar de unos hijos, escribir, trabajar, llevar una casa...

Hace dos días se aprobó en España la ley de paridad 40/60. Esto quiere decir que a partir de ahora todos los cargos políticos deberán repartirse entre hombres y mujeres en una proporción de 40/60. Esto nos "reserva" una cuota mínima de participación a las mujeres.

He pensado ponerlo yo también en práctica en casa. A partir de ahora por cada sesenta veces que ponga yo el lavavajillas contaré las que lo ha puesto mi marido. Y por cada cuarenta que he puesto paños fríos en la cabeza de mi hija con fiebre, también.

Acabo de tener una larga conversación con Guille y Laura sobre el futuro y hemos llegado al momento en que tendrán que cambiar a su mami por "alguien" a quien querrán mucho y con quien iniciarán una nueva vida. Los dos han dicho lo mismo: nosotros siempre te querremos más a ti que a nadie.

Qué inocentes, he pensado.

Me refiero a los padres que se creen este tipo de afirmaciones.

12 marzo, 2007

MADRES SE BUSCAN

Este blog nació con la idea de transformarse en una comunidad de madres desesperadas. Nunca lo quise para mí sola, sino que buscaba aquí otras voces a las que pudiera decirles: "a mis hijos los amo más que a nada en el mundo, pero no los aguanto". Y que me respondieran que ellas también. Que eso es normal.
Pasaron por aquí varias mamás, y varias se fueron, y esto ha quedado bastante abandonado. Por eso hago una última llamada-invitación. A las mamás que quieran escribir aquí. Lo único que tienen que hacer es enviarme un mail. Si nadie se suma, creo entonces que será el momento de decir que el tiempo de este blog, ya pasó.

02 marzo, 2007

¡Y SE TERMINÓ!

He jugado. Los he cuidado. Los llevé a la pileta cada fin de semana. Cuidé al mayor que cree que flotar estilo perrito es saber nadar, y nunca solté al menor con su pánico al agua y sus bracitos inflables. Les compré juguetes. Vimos películas. Invité a sus primos a dormir a casa, y una tarde tenía seis pibes corriendo por todos lados. Les hice las comidas que más les gustan. Los llevé de vacaciones. Les permité dormirse tarde, aunque siguieron levantándose temprano. Los mantuve fresquitos. Salvo los días en que visitaron a sus abuelas, no me separé de ellos ni un minuto. Respondí a sus dudas existenciales. Los reté y les grité hasta que me dolió la garganta. Preparé sus baños. Bañé al menor y le limpié la cola cada vez. Les serví agua o jugo cada vez que lo pidieron. Les compré dos mascotas. Los abracé lo poco que me dejaron. Los llevé al médico, a vacunar, y estuve con ellos en cada dolorcito o fiebre.
Y ahora...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡empiezan las clases!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
No me importa tener que volver a levantarme 6,30 cada mañana, si a cambio tendré 4 horas de paz y tranquilidad y libertad para mí. Es poquísimo, lo sé, van jornada simple... qué le vamos a hacer. ¡Pero son cuatro horas sin ellos!

Que tengan todos un hermoso comienzo de clases (o de paro, según la provincia que corresponda).