
Anoche estuve mirando fotos y escaneando algunas. Cuando vi ésta recordé que cuando éramos chicos uno de mis juegos preferidos era hacerme la muerta.
-daniiii, no seas, levantate. No es gracioso.


Detesto las fiestas importadas? Si
Lo que cuenta Natalix, me hace acordar algo. Van a creer que sometí mis oídos sajones a una sobredosis auditiva de viejos boleros cantados por el juarense Luís Miguel y que eso me espumó el cerebro y me dejó todos los residuos de mi resistencia a la ñoñez. Yo, confieso, no pensé en ninguna de esas cosas que en general pienso cuando tengo que regalar algo para chicos chiquitos….no pude; frente a Midge depuse todo intento de selección bienpensante, didácticamente correcta y progresista de juguetes. Quedé atónita.
Allí estábamos todos, contemplando alucinados la evidencia milagrosa de una futura maternidad rarísima. Carmela le dio a su madre la caja para que la abriera con cuidado, en un gesto casi devocional. Los ojos de todos siguían implacables ese periplo.
A partir de ese momento y quién sabe durante cuánto tiempo, Midge estará entronizada en un lugar preferencial del mundo Barbie de Carmela. Eso sí, ese primer día entre primos y amigos íntimos debió padecer una infinita procesión. Todos los que estaban quisieron tenerla, verla, espiarla. Me incluyo.
Cada uno oficiaba una y otra vez el mismo rito: desnudarla ( con notable esfuerzo porque si fuese posible, Midge es aún más rígida que Barbie), mirarla con extrañeza, reconocer la portación de pudenda bombacha marca barbie y observar con rigor la panza a punto. Desde el sillón las madres nos reíamos ante la evidencia de que la muñeca tiene la chabomba labrada sobre la piel, ese sí es el perfectísimo cinturón de castidad!: Barbie, Midge y cualquier otra SON-CON-BOMBACHA.
La rutina infantil se desplegaba delante de nuestros ojos, todos hicieron parir a la pobrecita una vez y otra y otra y otra. Es que el asunto era increíble!, tenían que apretar con vigor hacia adentro, hasta hundirla, la panzota plástica. Lo hacían con una fuerza mezcla de morbo y placer sólo para observar el increíble y brevísimo momento (probablemente imaginado de otro modo, tantas veces) en que el bebé sale literalmente eyectado del inhóspito vientre. Es un parto catapulta!
Durante el tiempo que duró el encanto de la novedad.....supuse que asistiría – y me preparé con toda la curiosidad que tengo- a las más diversas e insólitas conversaciones entre pares, acerca de los orígenes de la vida (probablemente hipótesis sobre el propio origen). ¡Qué infinita decepción!, solo me llamó la atención que ninguno preguntara por el padre, tutor o encargado del extraño bebé que emerge del vientre materno con el pañal puesto.
Sí, sras. y srtas. Mattel cuida no solo de la moral de la madre impenetrable que ni siquiera tiene vulva, vagina ni agujerito por donde parir o hacer caca…sino también la moralita del encantador vástago. El pañal debe habérselo tragado Midge, junto con la "semillita" al momento de la concepción inmaculada...porque es de tela!!. Se puede sacar eso sí: y la hipótesis de Claudia es que eso es posible sólo porque el bebé es varón. "Macho" dijo la partera y mostró con orgullo su gracioso pitulín.
Algunas amigas y yo, que pasamos por esos otros partos, como dios manda, nos preguntábamos con envidia retórica, porqué tardamos más de un instante en volver a tener el pelo prolijo, ese rostro plácido, los labios sonrientes y maquillaje perfecto...y esa turgencia mamaria que ni chorrea ni se le marca una sola venita...pero sobre todo A MIDGE LE AFLORA UNA PANZA NUEVA CHATA E IMPECABLE apenas salido el niño!!. La flacura increíble de Midge posparto nos puso un poco tristes. Pero las preocupaciones de los chicos fueron en general del orden de la pura mecánica: no hubo inquietudes acerca del deseo, de las relaciones de parentesco, de la sexualidad, ni siquiera acerca de la diferencia sexual anatómica. Midge resultó un fiasco para mis amigas progres que insisten en regalar “De dónde venimos”, pero también lo fue para las más mojigatas que esperaban que la presencia de una niña avivada como Laurita respondiera con la sabiduría de los 9 años, “esas” preguntas infantiles que las cómodas sras. eluden con descaro.
Nada.
No hubo siquiera una de las nenas que sintiera la más mínima empatía por la pseudo maternidad de Midge ni por un segundo. No la creyeron, les da más entusiasmo que alguna se disfrazase de futura mamá poniéndose un almohadón debajo de la remera y haga la mímica dolorosa y sudada del parto más novelesco.
Pero a mí sí me dio un poco de impresión. Midge agitó mis peores fantasmas en relación a lo materno. (por supu que no los revelaré acá), pero me pareció monstruosa.. Por esa actitud inhiesta de abanderada de escuela, por que el gesto gélido la hace más parecida a una máquina “portadora de niños” que a una puérpera. Porque aunque sepamos que no existe tal cosa como el instinto materno, a todas nos gustó de chicas jugar a la mamá alguna vez. ...pero ese maniquí es absolutamente inverosimil, incapaz de generar la más mínima ficción que no fuera la del bebé bala.
Un juguete que no sirve para jugar, sencillamente no sirve para nada.
Es mediodía y la luz apenas parece estar despuntando, ¿no?. Curiosamente es él quién va dando indicaciones a sus tíos de cómo llegar a tal o cual lugar, se orienta muy rápido y es mandón. Las primas mujeres son ligeramente menores y están cuasi enamoradas de mi hijito...
Cuando termino de decirle eso, me dice que me mandó más fotos por email. Una que le saqué el otro día a la mañana cuando cansada de buscar dónde miercoles se había metido lo encontré hablando secretitos con otro de los muchachos en el cuarto de las nenas...y él jugando con la compu barbie. 
En esta foto, que Manuel hizo suya, enmarcó y trajo hasta suecia para compartirla con el resto de los hermanos, mamá tenía 13 años. (atrás dice: I´m 13 years old, escrita en cursiva impecablemente inglesa.)



1. Estamos unos días en el campo. Vinimos a arreglar algunas cuestiones previas al verano. Laura quiso venir conmigo entonces me pareció una buena idea invitar a alguna amiga con niña/o.
2. Vino mi mejor amiga con su hijo, Joaquín, íntimo amigo de Laura desde que ambos estaban en la panza.
3. Desde hace un tiempito a la niña le ha dado por usarme la ropa. Especialmente camisones porque "tienen olor a mamá".
4. Acá empieza la serie de fotos que saqué en la siesta de una tarde calurosa en el campo en tandil. Laura se cambia por décima vez. ¿qué verá a trasluz?
Finalmente se decide por volver a sus propios pantalones. Es mejor: Joaquín se asusta de las nenas en camisón.
Consiguió arrastrarlo hasta mi cuarto pero no les resulta fácil saber a qué jugar. El está cansado, aburrido de ella, no sabe cómo decirle que no lo entretiene, que tiene que hacer algo con la pelota y los pies y al mismo tiempo.
No, gordita, no. No hay ningún muchachito debajo de la cama. Es hora de que vayas sabiéndolo: si se van se van mucho, mucho, mucho más lejos. 
El se durmió agotado de tanto que ella lo peleaba.
Entretanto Laura se cambio de nuevo y se peinó. Esperó a que Joaquin se despertara....
Está un poco desanimada. ¿es ésto tener de amigo un varón a ésta edad?
Y sí, Lau, ni chicha ni limonada. Dejaste la Barbie pero falta para jugar al doctor
Al día siguiente: Laura durmió conmigo, con mi camisón y apenas se despierta quiere ver si por una de esas casualidades "el" la está espiando debajo de la cama.